La FDA está cerca de aprobar la tercera dosis de la vacuna contra el COVID-19 para personas inmunodeprimidas. Esta medida, que se tomaría dentro de las próximas 48 horas, sería la primera autorización de una dosis adicional en el país norteamericano.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) está cerca de enmendar las autorizaciones de uso de emergencia para las vacunas Pfizer y Moderna para permitir que las personas inmunodeprimidas puedan recibir una una tercera dosis de las fórmulas contra el COVID-19, según dos fuentes adelantaron a la cadena NBC.

Un panel de asesores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) se reunió en julio e instó a tomar medidas para proteger a las personas con sistemas inmunodeprimidos con dosis adicionales, ya que los expertos de la salud coinciden en que están entre la población más vulnerable al virus, en especial dado el avance de la variante Delta en Estados Unidos, mucho más contagiosa que otras.
Esta medida sería parte de un cambio que refleja una creciente preocupación de la administración del presidente Joe Biden sobre estas personas, y se traduciría en que personas con respuestas inmunitarias deterioradas con, por ejemplo, ciertos tipos de cáncer, podrían obtener una tercera dosis de refuerzo de forma legal. Los expertos explican que sería una alternativa más segura a que busquen una dosis por su cuenta.
El grupo asesor de los CDC está programado para reunirse el viernes, cuando votaría si recomendar oficialmente una tercera vacuna para las personas inmunodeprimidas, ya que se necesita la aprobación del panel antes de que los médicos puedan comenzar a recetar dosis adicionales. La votación solo se realiza después de que la FDA tome medidas reglamentarias, como la enmienda esperada a la autorización de uso de emergencia.
La autorización de uso de emergencia no incluye personas completamente vacunadas, por lo demás sanas.

Anthony Fauci, principal asesor médico de la Casa Blanca en la temática pandemia, declaró el viernes: “Los datos son inequívocos de que (estos pacientes) no han recibido una buena respuesta para empezar y necesitan dosis adicionales”. “Hay muchos argumentos de peso por los cuáles hay que hacer esto, más temprano que tarde”, advirtió.
“Estados Unidos está trabajando para ofrecer lo más rápido posible inyecciones de refuerzo contra el COVID-19 a los estadounidenses con sistemas inmunológicos comprometidos, a medida que los casos de coronavirus siguen aumentando”, había especificado el jueves el principal experto en enfermedades infecciosas del país y director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID).
De acuerdo a un estudio reciente publicado en The New England Journal of Medicine (NEJM), el beneficio de tener a esta población completamente vacunada -y con tres dosis- se extiende mucho más allá del grupo de pacientes inmunodeprimidos, ya que esta protección también ayuda a prevenir la aparición de nuevas variantes.

“Los pacientes con inmunosupresión tienen riesgo de padecer infección prolongada con el SARS-CoV-2, ya que en varios informes de casos, los investigadores han indicado que pueden surgir variantes multimutacionales del SARS-CoV-2 durante el curso de tales casos persistentes de la enfermedad”.
Al mismo tiempo, las autoridades locales en EEUU esperan la aprobación total de la vacuna de Pfizer-BioNTech para principios de septiembre, o incluso antes.
De aprobarse esta estrategia de inmunización, Estados Unidos se uniría a Alemania, Francia, Hungría e Israel al dar inyecciones de refuerzo, ignorando una petición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de esperar hasta que más personas en todo el mundo puedan recibir su primera vacuna.
La OMS condenó el aplicar las vacunas de refuerzo para las personas completamente vacunadas en los países ricos, diciendo que las naciones pobres necesitan urgentemente las dosis adicionales. Pero los funcionarios se esforzaron en agregar que esta crítica no se refería a dosis adicionales para personas con sistemas inmunológicos debilitados, que pueden no haber estado completamente protegidos para empezar.
En los Estados Unidos, al menos el 3% de la población está inmunodeprimida debido a razones médicas como algunos cánceres, trasplantes de órganos, enfermedad hepática crónica, insuficiencia renal y diálisis, o debido a medicamentos ampliamente recetados como Rituxan, esteroides y metotrexato.
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