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Putin y sus mentiras sobre Ucrania ¿Quién lo está delatando?

La guerra de Putin en Ucrania podría representar un nuevo hecho que marca historia, donde la tecnología toma fuerza y expone las mentiras de los agresores, dejando mayores evidencias que los conlleva a una pronta derrota. Es muy probable que pronto las mentiras de Rusia se hagan públicas, por no tomar en consideración la existencia […]

Por Daniel Brito
Putin y sus mentiras sobre Ucrania ¿Quién lo está delatando?
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La guerra de Putin en Ucrania podría representar un nuevo hecho que marca historia, donde la tecnología toma fuerza y expone las mentiras de los agresores, dejando mayores evidencias que los conlleva a una pronta derrota.

Es muy probable que pronto las mentiras de Rusia se hagan públicas, por no tomar en consideración la existencia de drones, teléfonos y tecnología satelital que exponen la verdad sobre las espeluznantes acciones de guerra que allí viven.

De igual forma, la guerra en Ucrania está desafiando las expectativas del presidente de Rusia, Vladimir Putin, en cada momento, no solo por el fracaso de Rusia de tomar Kyiv, como había planeado, sino con la exposición al mundo de los crímenes de guerra presuntamente cometidos por sus soldados en Bucha, una ciudad cercana a la capital.

Cabe destacar, que las imágenes satelitales de civiles asesinados que concuerdan con los videos, grabados semanas más tarde, de los cadáveres en las vías, proporcionan evidencia contundente de los crímenes de guerra de Rusia, convenciendo a los líderes occidentales de incrementar las sanciones sobre Rusia y acelerar el suministro de armas para Ucrania.

Evidentemente Ucrania está buscando urgentemente una ventaja a medida que el Ejército de Rusia se reagrupa para una nueva ofensiva, es que las acciones de Rusia en Bucha están fortaleciendo el apoyo a Ucrania.

Las imágenes satelitales de las zonas en conflicto han estado disponibles para los gobiernos desde hace décadas, y fueron fundamentales para señalar crímenes de guerra durante la guerra civil en Bosnia en la década de 1990, permitiendo la identificación de una fosa común de muchos de los 7.000 bosníacos asesinados en Srebrenica en 1995.

Ahora el recurso satelital toma mayor fuerza que antes, pues, actualmente están a la disposición del público.

Cierto es que Putin y miembros de su ejército actúan sin medir las consecuencias, ni mucho menos percatarse de quienes los observan, considerando que ahora queda un registro de las atrocidades que en poco tiempo son dadas a conocer y de esa no podrán escapar.

Ellos probablemente estén conscientes de que, en muchos conflictos pasados, incluso tan recientes como la guerra civil en Siria, líderes como Bashar al Assad escaparon a la condena e incluso han sido rehabilitados, a pesar de las enormes cantidades de documentos incriminatorios sacados de las oficinas gubernamentales y las comisarías.

Hay que mencionar que, tras la sangrienta desintegración de Yugoslavia y la guerra civil de Bosnia, el tribunal de crímenes de guerra de La Haya utilizó las propias palabras de los líderes políticos y militares para ayudar a condenarlos.

Cuando el Tribunal Penal Internacional para la exYugoslavia juzgó al presidente serbobosnio Radovan Karadžić, disponía de un video en el que se le veía mirando por encima de Sarajevo, condenando a los civiles que había debajo al fuego de artillería y mortero.

Su socio militar en los crímenes de guerra, el general Ratko Mladić, también vio cómo usaron sus propias palabras para condenarlo, ya que el video lo mostraba en las afueras de Srebrenica dirigiendo el filtrado de civiles, muchos de los cuales serían masacrados poco después por sus soldados, siguiendo sus órdenes.

Es posible que ese tipo de vínculo puede ser más difícil de imputar a Putin, pero su tesis de 20 páginas publicada el verano pasado sobre por qué Ucrania no es un país, y sus comentarios televisivos sobre por qué Rusia debería invadir, contarán, si los anteriores tribunales de crímenes de guerra son un precedente, en su contra como autor y director de la guerra.

Si Putin llegara a ser juzgado, su caída podría ser el resultado de su incapacidad para comprender las debilidades de su Ejército y las fortalezas de Ucrania.

El fracaso en el cumplimiento de su primer gran objetivo, la toma de Kyiv, obligó a sus tropas a retirarse, dejando al descubierto su marea de terror.

Los soldados hicieron lo que han hecho tantas veces antes, en Siria, en Chechenia, en Georgia: cometer terribles abusos. Y Putin y sus oficiales hicieron lo que han hecho tantas veces antes: mentir para cubrir sus crímenes.

Los funcionarios de defensa rusos afirmaron que las fotos y los videos que aparecieron el 2 de abril, mostrando a civiles asesinados, con disparos en la cabeza, algunos con las manos y las piernas atadas, eran falsos, diciendo que sus tropas se fueron antes de que se produjeran los asesinatos. “Las tropas abandonaron la ciudad el 30 de marzo”, dijo el Ministerio de Defensa en un comunicado. “¿Dónde estuvieron las imágenes durante cuatro días? Su ausencia solo confirma que son falsas”.

La fecha fue muy clara. El ministro de Relaciones Exteriores Serguéi Lavrov, uno de los más avezados maestros del giro en el discurso de Putin, redobló el torpe encubrimiento, insistiendo en que “las fuerzas rusas abandonaron la zona de la ciudad de Bucha ya el 30 de marzo”.

No obstante, las imágenes satelitales disponibles públicamente de la empresa de tecnología espacial Maxar, tomadas el 18 de marzo mientras las tropas rusas tenían el control, mostraban a los civiles muertos a la orilla de la carretera exactamente en los mismos lugares que las fuerzas ucranianas descubrieron cuando volvieron a entrar en la ciudad a principios de abril.

Mientras que un video grabado con un dron antes del 10 de marzo mostraba a un ciclista muerto por disparos de las tropas rusas. Las fuerzas ucranianas encontraron su cuerpo semanas después, exactamente en el lugar donde cayó. Fuente: CNN Español.

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