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Max Verstappen triunfó en el fastuoso GP de Miami

‘Miami lo confirmó…’ Lo dice el estribillo de la canción que se hizo famosa hace unos cuantos años y que Max Verstappen podrá ponerse en bucle a todo volumen hasta llegar al próximo Gran Premio, dentro de dos semanas, en Barcelona. El Gran Premio de Miami fue una auténtica fiesta para los miles de aficionados […]

Por Daniel Brito
Max Verstappen triunfó en el fastuoso GP de Miami
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‘Miami lo confirmó…’ Lo dice el estribillo de la canción que se hizo famosa hace unos cuantos años y que Max Verstappen podrá ponerse en bucle a todo volumen hasta llegar al próximo Gran Premio, dentro de dos semanas, en Barcelona.

El Gran Premio de Miami fue una auténtica fiesta para los miles de aficionados americanos que ahora vibran con la F1, también para las decenas de VIPs que había en una parrilla de salida que parecía más una entrega de los Grammy Latinos o la alfombra roja de los Oscars, reportó AP.

El protagonista del día y el encargado de darle una bofetada al Mundial fue Max Verstappen con una victoria que solo se complicó al final por un ‘Safety Car’ que volvió a apretar la carrera.

Pero Max se defendió bien y se impuso a Leclerc (2º) y un Sainz que aguantó muy bien la tercera plaza al final ante Pérez.

El triunfo de Max Verstappen tiene un mensaje potentísimo: Confirma que el neerlandés y Red Bull son una realidad en la lucha por todo tras un inicio de año lleno de luces y sombras. Es tercer triunfo del año para él y cuenta por victorias todas las citas en las que no ha abandonado. Max ha pasado de estar a 46 puntos del líder Leclerc hace dos carreras, hasta los 19 que ahora le saca Charles en el liderato del Mundial.

Red Bull domina por Max Verstappen

Red Bull salió con muchas dudas de la carrera de hace un mes en Australia, con un coche más pesado, con más degradación, menos ritmo que Ferrari, con dos abandonos en tres carreras por problemas de fiabilidad y ante un Leclerc que parecía imbatible. Parecían tenerlo todo en contra y demasiadas cosas que cambiar.

Pero los de Milton Keynes dieron el gran golpe en Imola hace dos semanas mejorando su coche y logrando un doblete en casa de Ferrari, ante todo pronóstico.

Y en Miami, debían confirmarlo. Y así fue. Se corroboró que Verstappen va a defender su título con uñas y dientes y con un arma a la altura del gran Ferrari de este curso. Hay Mundial. Mucho Mundial. Y ahora, los transalpinos deberán responder con las evoluciones que se espera que presenten en la próxima cita en Barcelona.

El día pintaba bien para Ferrari. Partían copando la primera fila tras el doblete conseguido en clasificación, con Charles Leclerc desde la pole y Carlos Sainz en la segunda plaza. Pero Max hizo lo que debía hacer para ganarle la partida a los Ferrari en una pista en la que debía ser difícil adelantar por lo sucio que estaba el asfalto fuera de la trazada. En la salida, a Sainz le molestó tener a Leclerc delante y Verstappen lo aprovechó para hacerle un exterior al madrileño en la curva 1 para ganarle el interior de la curva 2. Y aprovechando la mayor velocidad punta en recta, no tardó en adelantar a Charles.

Varias etapas de la carrera en Miami

A partir de ahí, la carrera parecía absolutamente controlada para un Max Verstappen con más ritmo. Pero en Miami, circuito en el que no hay espacio para los errores, se esperaba que un ‘Safety Car’ le pusiera picante al asunto. Y así fue. Un toque de Alonso a Gasly le causó daños al coche del francés. Norris se lo encontró rodando lento en la pista y se lo llevó por delante.

Pérez, en la cuarta posición, era el único de los de arriba que no tenía nada que perder entrando a boxes aprovechando ese ‘Safety’ con una parada que le salía gratis. Eso le permitía poner goma media nueva para atacar a Sainz al final de la carrera. Y a su vez, hacía que la cabeza se enganchara de nuevo, dando una oportunidad final a Leclerc. La cita se reanudó con 10 vueltas para el final. Pérez lo intentó todo para adelantar a Carlos, muy presionado, pero el madrileño dio un recital defensivo para ser tercero. Por su parte, el Ferrari de Charles Leclerc calentó mejor las gomas duras y se pegó a Max. Lo intentó con todo el monegasco, pero el neerlandés no tenía pensado abdicar. Quería reinar en Miami. Lo consiguió.

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