En la vorágine de la vida moderna, encontrar tiempo para hacer ejercicio puede parecer una hazaña digna de celebración. Sin embargo, en un contexto donde el sedentarismo se ha vuelto predominante, es esencial reconocer que esos momentos de actividad, aunque valiosos, podrían no ser suficientes para mantenernos en forma.
La realidad es que nuestro estilo de vida actual nos empuja hacia la comodidad, lo que a menudo se traduce en largas horas sentados, ya sea en la oficina o disfrutando de nuestras series favoritas. Esta tendencia nos aleja de los niveles de actividad física recomendados, incluso si logramos dedicar algunas horas a la semana al gimnasio.
Marcos Gómez, entrenador físico especializado en culturismo, no se guarda nada al abordar este tema en su cuenta de Instagram. De hecho, el experto resalta que una persona que pase la mayor parte del día sentado y solo va al gimnasio tres veces a la semana, en realidad sigue siendo una persona sedentaria.
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Gómez añade que aunque es cierto que hacer ejercicio es mejor que no hacer nada, hay mucho más que podemos hacer para conseguir resultados efectivos, así como mejorar nuestra salud y bienestar. La buena noticia es que no es necesario realizar cambios drásticos en nuestra rutina diaria.

Hacer ejercicio varias veces a la semana no es suficiente si pasas el resto del día sentado. Foto: Freepik
¿Cómo acabar con el sedentarismo de forma fácil?
A menudo, son los pequeños hábitos los que pueden tener un gran impacto en la salud y en el organismo. “A problemas, soluciones”, sugiere Gómez como solución para acabar con el sedentarismo así tengas que pasar varias horas sentado en el día.
El preparador físico propone alternativas sencillas: caminar en lugar de usar el auto, optar por las escaleras en vez del ascensor, o hacer pausas breves cada 25 minutos si trabajas desde casa. En esos casos, existen aplicaciones que pueden recordarte levantarte y moverte cada cierto tiempo, lo que facilita este proceso.

El entrenamiento en gimnasios debe combinarse con actividad física diaria para ver los efectos. Foto: Freepik
El mensaje es claro: mantener un estilo de vida activo es fundamental para complementar las horas que pasamos entrenando en el gimnasio. Actividades cotidianas como caminar al trabajo, subir y bajar escaleras, cargar las bolsas de la compra, jugar con los hijos o mascotas, bailar, limpiar o hacer jardinería son ejemplos de ejercicio de intensidad moderada que no requieren un plan formal.
Pequeños ejercicios durante el día
De hecho, lo que hacemos en nuestro día a día puede ser más determinante para nuestra salud que el entrenamiento en sí. Implementar estrategias que nos permitan movernos más, incluso en momentos en los que estamos sentados, puede tener un impacto significativo en nuestro bienestar general.

Realizar pequeños ajustes en la rutina diaria ayudan al cuerpo a dejar de ser sedentario. Foto: Freepik
Cada pequeño esfuerzo cuenta y puede sumar a lo largo del tiempo para mejorar nuestra salud física y mental. Además, incorporar movimientos regulares en nuestra rutina no solo ayuda a quemar calorías, sino que también mejora la circulación sanguínea, reduce el riesgo de enfermedades crónicas y promueve una mejor salud cardiovascular.
La clave está en ser conscientes de nuestras elecciones diarias y buscar oportunidades para ser más activos, incluso cuando estamos ocupados o trabajando. Con pequeños ejercicios durante el día, el cuerpo deja de ser sedentario y los resultados serán visibles.
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