Estamos conscientes de que no es un destino cerca de Miami, pero tenemos que reconocer que es un lugar hermoso que recomendamos visitar para viajar en el tiempo sin salir del país. Olvídense de las cornetas y el rugir de los motores, porque en la majestuosa isla Mackinac, en Michigan, los caballos son los reyes del camino.
Imaginen un lugar donde el aire huele a lilas en flor y el único “atasco de tráfico” lo protagoniza un elegante carruaje tirado por caballos. ¡Sí, leíste bien! Esta joya escondida en el lago Hurón te transporta a una era de encanto victoriano, donde la vida se desliza a un ritmo más pausado y la belleza natural te dejará sin aliento.
Pero no nos equivoquemos, la tranquilidad no significa aburrimiento. La isla Mackinac es un hervidero de aventuras pintorescas. Puedes recorrer sus senderos en bicicleta disfrutando de vistas panorámicas que parecen sacadas de una postal.
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También puedes explorar el imponente Fuerte Mackinac, testigo silencioso de historias fascinantes. O simplemente deleitarte con el famoso fudge de la isla, un dulce pecado al que no podrás resistirte. No por nada, la isla Mackinac se ganó el título de “Capital Mundial del Dulce de Azúcar”. Y si la noche cae y el cielo se pinta de estrellas, no te pierdas un paseo en carruaje bajo la luz de la luna.
Secretos de la isla Mackinac
Uno de los secretos mejor guardados de la isla Mackinac es la M-185, una carretera de 13,2 kilómetros que rodea toda la isla. Es única en Estados Unidos porque está estrictamente prohibido el uso de vehículos motorizados allí.
Solo peatones, ciclistas y carruajes tirados por caballos transitan por esta vía, creando una atmósfera relajada y pura. Desde bicicleta o en carruaje, las vistas son espectaculares y te permiten disfrutar del silencio y la paz que tanto anhelamos en medio del bullicio diario.

Dile adiós al tráfico, a las cornetas y al bullicio en este mágico rincón. Foto: Mackinac Island
La historia de Mackinac es tan interesante como su paisaje. Durante la época colonial fue un punto estratégico para británicos y estadounidenses. Participó en las guerras regionales, especialmente en la Guerra de 1812, cuando se construyó el Fuerte Michilimackinac para proteger la zona. Luego pasó a manos estadounidenses y dejó atrás su rol militar para convertirse en uno de los destinos turísticos más encantadores del país.
Cómo llegar a este mágico destino
Llegar a esta isla es sencillo: los ferries salen desde Mackinaw City y St. Ignace durante todo el año, conectando con el continente con comodidad. También puedes llegar en barco privado o incluso en avión aterrizando en su aeropuerto local. En verano, las regatas de vela desde Chicago y Port Huron añaden un toque deportivo muy especial al ambiente isleño.

Esta isla es un lugar ideal para pasear en familia, en pareja o solos. Foto: Mackinac Island
Aunque los vehículos motorizados están prohibidos casi por completo, hay algunas excepciones limitadas: durante el rodaje de películas como “Somewhere in Time”, se permitieron autos para necesidades específicas del set. Además, las empresas encargadas del mantenimiento o de emergencia usan camiones eléctricos para cuidar el entorno natural.
No hay duda que Mackinac es mucho más que una simple isla; es un refugio donde el tiempo parece detenerse y cada rincón invita a soñar despierto. Si buscas escapar del ruido urbano sin salir del país, esta joya escondida te espera con los brazos abiertos para ofrecerte una experiencia inolvidable llena de historia, naturaleza y encanto clásico.
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