Vida saludable

Más orgasmos, menos estrés: así influye la masturbación en tu salud emocional

Un nuevo estudio demostró que el auto-placer puede marcar la diferencia en la vida de una mujer.

Por Luisana Valdivieso
Más orgasmos, menos estrés: así influye la masturbación en tu salud emocional
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Cuando se toca el tema de la masturbación podemos ver algunas sonrisas nerviosas, cejas levantadas y mejillas enrojecidas. Sí, porque en pleno 2025 esta conversación sigue siendo un tabú para muchas personas. Ahora, la ciencia se metió de lleno en el debate, pues determinaron que hay mucha relación entre el placer sexual y el bienestar general.

En ese contexto, una empresa que se dedica a fabricar dispositivos para acompañar la masturbación, llevó a cabo una nueva investigación. Su objetivo era obtener datos para mejorar la experiencia de sus clientes, pero los resultados fueron más reveladores.

El estudio en cuestión, hecho por los fabricantes del masajeador íntimo Magic Wand, encontró que la masturbación tiene tres beneficios clave. Puede mejorar el estado de ánimo, reducir el estrés y fortalecer la conexión emocional, incluso en parejas.

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Seguro piensas que la empresa que ejecutó el estudio no puede decir lo contrario, porque tiene intereses evidentes. Sin embargo, a lo largo de los años otros trabajos científicos ya habían llegado a conclusiones similares.

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El placer femenino sigue siendo un tabú | Foto Freepik

Desde hace más de una década, psicólogos y sexólogos investigan cómo el sexo influye en la salud emocional. La masturbación ya se reconoce como una herramienta válida de autocuidado y bienestar.

Qué encontró el nuevo estudio sobre la masturbación

Universidades como Michigan e Indiana han explorado su impacto sobre el sueño, la ansiedad, la autoestima y hasta el sistema inmune. De manera que aunque algunos frunzan el ceño al ver estos titulares, los datos respaldan lo que muchas personas ya sospechaban.

En este último estudio, 1.000 mujeres participaron en un experimento de tres semanas. En este midieron cómo la abstinencia, el uso diario de un juguete sexual y convertir el sexo en un acto cotidiano, afectaban su calidad de vida.

Más allá del morbo que puede despertar el tema, los resultados fueron claros: el cuerpo y la mente responden positivamente cuando se incorpora placer de forma intencional y regular.

La empresa que hizo el estudio fabrica juguetes para la masturbación | Foto Freepik

Cómo afectó hacer una pausa del sexo

Durante la primera semana, las participantes dejaron de tener cualquier tipo de actividad sexual, ya fuera sola o en pareja. En esos días, la mayoría reportó una caída en su estado de ánimo, más tensión emocional y menos conexión con sus parejas.

También disminuyó su autoestima y aparecieron señales de ansiedad. Algunas incluso mencionaron sentirse menos enfocadas y con poca motivación para las tareas cotidianas.

Estos resultados fueron respaldados por especialistas como Laurie Mintz, psicóloga de la Universidad de Florida. La profesional estudió cómo el orgasmo libera una combinación de hormonas que promueven la relajación y mejoran la regulación emocional. En sus propias palabras, “no se trata de placer, sino de salud mental”.

Todo comenzó haciendo una pausa en el sexo | Foto Freepik

Beneficios del placer diario

En la segunda semana del estudio, las participantes usaron un masajeador sexual todos los días. Algunas lo hicieron solas y otras con sus parejas. A los pocos días, los indicadores dieron un giro: aumentaron la felicidad, la confianza corporal y la calidad del sueño.

Incluso quienes no alcanzaron el orgasmo dijeron sentirse mejor anímicamente. Solo el hecho de dedicarse ese momento a sí mismas tuvo un impacto positivo.

La conexión con las parejas también mejoró. Según los investigadores, el uso de juguetes sexuales no afectó la intimidad, sino que la potenció. Esto coincide con estudios previos del Journal of Sex Research, donde se concluyó que las mujeres que incorporaban juguetes a sus relaciones mostraban mayor satisfacción sexual y menos ansiedad en el acto.

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Hallazgos del estudio | Foto Magic Wand

Tercera semana: el regreso de la rutina sexual

En la última semana del estudio, las participantes retomaron su vida sexual como de costumbre, sin instrucciones específicas ni uso diario del juguete. Aunque algunos efectos positivos se mantuvieron, muchos empezaron a disminuir. La conexión con la pareja bajó, la motivación decayó y los niveles de estrés se elevaron ligeramente.

Esto sugiere que no es solo cuestión de tener sexo, sino de cómo, cuándo y con qué intención se practica.

“Al pensar en el estado del mundo y la crisis de estrés y ansiedad que estamos atravesando, pensamos que los orgasmos pueden ayudarnos a todos a mantenernos arraigados en nuestros cuerpos y a encontrar la alegría”, dijo a The Post la Dra. Candice Nicole Hargons, investigadora principal del estudio.

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