Conducir por la autopista hacia el norte de Miami suele ser una experiencia de palmeras, centros comerciales y mucho movimiento. Sin embargo, al cruzar la entrada de Morikami Museum and Japanese Gardens en Delray Beach, el ruido de los motores se apaga y el paisaje cambia por completo.
Lo que queda es un silencio verde, que solo es interrumpido por el agua y el crujir de los pasos en el suelo. Este jardín zen es un lugar ideal cuando el plan es desconectarse de todo, pero sin tener que conducir demasiado ni volverse loco con la logística.
Morikami tiene su origen en una historia real: la de la colonia Yamato. Fue un grupo de japoneses que llegó a principios del siglo pasado con la idea de cultivar estas tierras.
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Aunque el tiempo pasó, el legado se quedó gracias a George Morikami. Fue él quien donó el terreno para que hoy podamos disfrutar de este espacio que se siente como un viaje al otro lado del mundo.

El lugar no tiene rastro del bullicio de la ciudad | Foto Morikami Museum and Japanese Gardens
El diseño está pensado para que recorras seis jardines distintos que representan diferentes épocas de Japón. Es un paseo ligero, donde vas pasando por puentes, ves peces de colores en los lagos y te encuentras con espacios diseñados para sentarte a descansar un rato.
Museos, bonsáis y tradición
Este lugar cuenta con una estructura principal que parece una villa japonesa y que funciona como museo, con exposiciones de arte. Sin embargo, el mayor atractivo para los visitantes suele ser la colección de bonsáis. Estos árboles miniatura parecen sacados de una película y tienen años de cuidado encima.

Los bonsái son los más populares en las visitas | Foto Morikami Museum and Japanese Gardens
El recorrido te lleva por puentes rojos que cruzan lagos llenos de peces koi y senderos de piedra que serpentean entre pinos y bambú. Hay zonas de “jardines secos” o zen, donde la arena rastrillada invita a una pausa mental, y otros rincones donde las cascadas pequeñas crean una banda sonora natural.
Además de caminar, el lugar ofrece actividades específicas como las ceremonias de té en una casa tradicional de madera. Es algo muy visual y tranquilo que puedes observar para entender mejor su cultura. También hay festivales en ciertas épocas del año, pero en un fin de semana normal lo común es la caminata por los senderos y las fotos en los puentes rojos, que son el ‘spot’ favorito de casi todos los que van.

Las caminatas por los jardines son la actividad habitual | Foto Morikami Museum and Japanese Gardens
Un bento box con vista al lago
Para comer está el Cornell Café, que ganó fama por su menú japonés y sus porciones generosas. Lo más pedido son los bento boxes, que vienen en esas cajitas divididas con opciones de pollo teriyaki, salmón o sushi, acompañados de arroz y ensalada.
El café tiene una terraza abierta que da justo hacia el lago y los jardines, para almorzar viendo el paisaje. También tienen postres como helado de té verde o mochis, y bebidas tradicionales. Es el punto final perfecto antes de salir de regreso a la realidad del sur de Florida.

Hacia donde veas, hay paz | Foto Morikami Museum and Japanese Gardens
Morikami no es un parque temático ni un lugar de paso rápido. Es una escapada para la que hay que ir con zapatos cómodos y la disposición de caminar sin prisa. Al final del día, lo que te llevas no es solo la foto en el puente, sino la sensación de haber encontrado un oasis de calma a pocas millas de casa.
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