Las autoridades del centro y sur de Florida alertaron a los dueños de mascotas sobre un nuevo peligro que los acecha. Se trata de la proliferación del sapo de caña, que en las últimas semanas se ha visto con mayor frecuencia en la región.
Estos animales representan una amenaza seria, especialmente para perros y gatos. Su nivel de peligrosidad reside en que liberan una toxina sumamente potente a través de glándulas ubicadas detrás de sus ojos. Esta sustancia, llamada bufotoxina, entra rápidamente al organismo del animal cuando este muerde, lame o simplemente intenta jugar con el sapo.
La situación requiere atención inmediata, pues el veneno puede causar convulsiones e incluso la muerte de un perro en apenas 15 minutos.
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Es vital que los propietarios conozcan bien a este invasor y actúen con rapidez si ocurre un contacto accidental para evitar una tragedia en casa.

Los avistamientos aumentaron en las últimas semanas | Foto National Museum of Australia
Cómo identificar al sapo de caña
Muchos confunden al sapo de caña con el sapo sureño, que es una especie nativa e inofensiva. Para distinguirlos, primero hay que fijarse en el tamaño. Si el ejemplar supera las 4 pulgadas (10 centímetros) de tamaño, casi con total seguridad se trata de un sapo de caña. Los ejemplares adultos pueden incluso superar las 9 pulgadas.
Otro detalle clave está en su cabeza. El sapo de caña carece de las crestas o surcos pronunciados que sí tienen los sapos nativos en la parte superior del cráneo.
Además, en sus hombros los sapos de caña poseen unas glándulas grandes y triangulares justo detrás de los ojos, mientras que las de los sapos comunes son mucho más pequeñas y ovaladas.

Así se pueden diferenciar de otras especies inofensivas | Foto creada con IA
Síntomas de envenenamiento
Los perros o gatos que tuvieron contacto con este sapo, pueden comenzar a actuar de forma errática. Si caminan desorientados o se muestran muy agitados, hay que sospechar de inmediato.
Otros indicadores claros incluyen un exceso de salivación, espuma en el hocico, arcadas, temblores o encías de un color rojo intenso. En casos más graves, el animal podría colapsar.
Si esto ocurre, el tiempo juega en contra. Lo principal es lavar la boca de la mascota de inmediato, usando una manguera o agua corriente por al menos 10 minutos. Se debe mantener la cabeza del animal inclinada hacia abajo para que el agua salga hacia afuera y no hacia su garganta. Con un paño se puede limpiar lo mejor posible la lengua y las encías.
Después de este auxilio urgente, es crucial llevar a la mascota al veterinario más cercano. Solo un profesional puede administrar el tratamiento adecuado para estabilizarlo.

Las mascotas son totalmente vulnerables a esta toxina | Foto Best Friends Animal Society
Protección del hogar
La mejor prevención es evitar que estos visitantes peligrosos se instalen en los patios. ¿Cómo hacerlo? Manteniendo el césped corto y eliminando los arbustos bajos donde suelen esconderse durante el día.
Por otra parte, hay que evitar dejar platos de comida o agua de las mascotas fuera de la casa durante la noche. Esto atrae directamente a estos sapos hacia la propiedad.
También resulta muy útil rellenar cualquier agujero alrededor de las estructuras de la vivienda.
Quienes tienen cachorros en casa, deben tener especial cuidado. Los perros jóvenes exploran el mundo usando principalmente su hocico y esta curiosidad natural los convierte en las víctimas más frecuentes. Hay que mantenerlos supervisados, especialmente durante la noche o después de las lluvias, que es cuando los sapos están más activos.

Saben donde esconderse, especialmente con el clima cálido del verano | Foto Netflix
Cómo deshacerse del sapo de caña
Las personas que encuentren un sapo de caña en su terreno, tienen derecho legal a retirarlo. Sin embargo, las leyes locales prohíben reubicarlos o liberarlos en otros lugares como parques o canales.
Al ser una especie invasora, soltarlos solo extiende el problema a otros vecinos y afecta al ecosistema local.
Si se decide retirar al sapo de forma particular, la ley de Florida permite hacerlo siempre que se utilice un método humanitario, ya que estos animales carecen de protección legal. Eso sí, usando siempre guantes de látex o nitrilo y protección ocular al manipularlo.
El protocolo recomendado consiste en aplicar una crema con benzocaína o lidocaína sobre la piel del sapo para adormecerlo, colocarlo en una bolsa sellada y congelarlo durante 24 horas para completar el proceso sin dolor.
Si el manejo del animal o este procedimiento resultan incómodos, la alternativa más segura y legal consiste en contratar a un experto en control de plagas o de vida silvestre para el retiro profesional.
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