La evaluación de la catástrofe provocada por el doble terremoto del pasado 24 de junio en Venezuela ha alcanzado una dimensión científica de alta precisión gracias al despliegue logístico de agencias espaciales e instituciones internacionales como la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos (NASA).
La agencia activó sus sistemas de coordinación de respuesta ante desastres para suministrar un flujo constante de imágenes y métricas georreferenciadas a los equipos de emergencia que operan en el terreno.
Mediante los radares de apertura sintética pertenecientes a la misión conjunta NISAR, científicos norteamericanos desarrollaron cartografías experimentales de deformación tectónica que revelan desplazamientos en la superficie terrestre de hasta decenas de centímetros.
Leer más: Miami se moviliza por Venezuela con donaciones para los afectados
Esto sirve como una herramienta fundamental para geolocalizar las zonas donde las capas de suelo sufrieron las mayores alteraciones mecánicas en la franja norte de la geografía nacional.
Last week, two powerful earthquakes struck Venezuela. NASA satellites are providing critical support, capturing imagery and data to help teams on the ground assess impacts and guide response efforts.
This map, created with data from the NISAR mission, shows how the quakes…
— NASA (@NASA) June 28, 2026
Daños por terremotos en Venezuela
Los análisis de teledetección arrojaron una aproximación sumamente rigurosa sobre el impacto material en las infraestructuras civiles de la región costera, estimándose de forma preliminar que aproximadamente 58.870 edificios resultaron dañados o destruidos en toda la zona afectada.
El procesamiento de datos derivados del sensor Sentinel-1, cuya última órbita de registro se verificó el 25 de junio, permitió comparar las escenas actuales con los registros históricos recopilados durante el año 2025, integrando un mapa de calor estructural donde localidades costeras como Caraballeda, Macuto, Naiguatá, La Guaira y Catia la Mar exponen más de la mitad de sus cuadrantes residenciales en una escala crítica de vulnerabilidad.

Los sensores de la misión NISAR registraron desplazamientos de suelo de decenas de centímetros. Foto: NASA
Este modelado digital asigna colores específicos que van desde el blanco para zonas estables hasta tonos amarillos, anaranjados y rojos intensos que identifican probabilidades de daño estructural severo superiores al 75 por ciento en los sectores residenciales de mayor densidad.
Para optimizar las labores de ingeniería y mitigar los sesgos propios de las mediciones de referencia de los satélites en órbitas polares, la NASA habilitó plataformas dinámicas de retrodispersión urbana que facilitan el contraste visual del terreno mediante un sistema interactivo de capas deslizantes que exponen las condiciones topográficas previas y posteriores a los movimientos sísmicos de magnitudes 7.2 y 7.5.
Más sobre este tema
- Miami se moviliza por Venezuela: dónde llevar donaciones para los afectados
- “¡Estamos construyendo una base en la Luna!”: el histórico anuncio de la NASA
- EE.UU. exigirá fianza de hasta $15.000 a solicitantes de visa de Cuba y Venezuela
- Buchanan’s llevó su fiesta móvil del Mundial a Wynwood con DJ Dímelo Flow
- Juez federal niega nueva petición del gobierno de suspender TPS para venezolanos


