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Detectores de belleza al nacer: La ciencia revela qué rostros prefieren los bebés

El estudio científico sugirió que la percepción del mundo podría tener raíces biológicas.

Por Fiorella Tagliafico
Detectores de belleza al nacer: La ciencia revela qué rostros prefieren los bebés
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¿Quién dijo que los recién nacidos solo saben dormir y comer? Investigadores de la Universidad de Exeter y la Universidad de Sheffield nos han dejado con la boca abierta al revelar que estas pequeñas personitas, con apenas unos días de vida, ya tienen sus preferencias estéticas bien marcadas.

Según un experimento liderado por el psicólogo Alan Slater, bebés de tan solo 2 o 3 días de nacidos dedicaban significativamente más tiempo a observar fotografías de rostros que un grupo de adultos había calificado previamente como “atractivos”. Parece que antes de aprender a decir “mamá”, ya saben lo que les parece más bonito.

Lo más fascinante de este hallazgo científico es que esta inclinación no parece ser algo que aprenden al ver el mundo que les rodea. Los autores del estudio sugieren que podría haber una base biológica profunda detrás de esta preferencia, algo como un “detector de belleza” natural.

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Para llegar a esta conclusión tan interesante, los investigadores diseñaron un experimento muy bien pensado. Presentaron a los recién nacidos varias fotografías de rostros, unos considerados atractivos y otros no tanto.

Bebés como detectores de belleza

Utilizando tecnología de seguimiento ocular de alta precisión, pudieron medir exactamente cuánto tiempo dedicaban los bebés a mirar cada rostro. Los resultados fueron claros y consistentes: los pequeños mostraron una marcada tendencia a mirar durante más tiempo aquellos rostros catalogados como los más atractivos.

Este descubrimiento tiene implicaciones importantes para entender cómo desarrollamos nuestras habilidades sociales y cognitivas. Tradicionalmente, se pensaba que nuestras preferencias por lo que consideramos bello eran principalmente aprendidas a través de la cultura y nuestras experiencias. 

Sin embargo, este estudio sugiere que podría existir un mecanismo innato que nos guía a prestar más atención a ciertos tipos de rostros desde el mismísimo momento en que llegamos al mundo.

Los bebés tienen el instinto natural de reconocer rostros apenas nacen. Foto: Freepik

Una de las explicaciones más aceptadas por los expertos se centra en cómo funciona nuestro cerebro. Tendemos a percibir como atractivos aquellos rostros que son simétricos y que tienen rasgos promedio porque son más fáciles de procesar visualmente. 

Además, desde una perspectiva evolutiva, estos rasgos podrían haber estado asociados con una buena salud y una genética favorable. Lo cierto es que este estudio desafía la idea de que nuestras preferencias de belleza son puramente culturales y nos abre una ventana fascinante a la posibilidad de que tengamos una predisposición innata a encontrar ciertos rostros más atractivos que otros.

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