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Héroe nacional: Rescatista de la Guardia Costera ayudó a salvar 165 vidas en Texas

El Departamento de Seguridad Nacional reconoció la labor del estadounidense y su equipo.

Por Fiorella Tagliafico
Héroe nacional: Rescatista de la Guardia Costera ayudó a salvar 165 vidas en Texas
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En medio de la tragedia ocasionada por las recientes inundaciones en Texas, la labor de rescate ha sido un faro de esperanza. Destaca la actuación de individuos como Scott Ruskan, un nadador de rescate de la Guardia Costera de 26 años, quien, en su primera misión de este tipo, jugó un papel fundamental en la salvaguarda de cientos de vidas.

Ruskan, con base en Corpus Christi, fue desplegado para apoyar los esfuerzos de socorro en la zona afectada. Su asignación inicial lo encontró como el único coordinador de triaje en el terreno, una responsabilidad vital en un escenario caótico. 

Su función principal era la de rescatar vidas. Así como organizar la atención médica para los heridos, mientras una flota de doce helicópteros, pertenecientes a la Guardia Costera, la Guardia Nacional y el Ejército de EE.UU., realizaban otras operaciones. Sus decisiones estratégicas y su rápida acción fueron cruciales para la supervivencia de numerosos afectados.

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El Departamento de Seguridad Nacional reconoció su valentía con un mensaje que destacó su proeza. “Scott Ruskan y su tripulación de la Guardia Costera respondieron al llamado del deber sin dudarlo, salvando 165 vidas durante su primera misión de rescate. El servicio desinteresado de Ruskan y sus compañeros encarnan lo mejor de lo que significa ser estadounidense”.

Decisión del héroe que salvó cientos de vidas en Texas

Durante una entrevista en el programa “Fox and Friends”, Ruskan relató un momento decisivo que marcó el rumbo de sus operaciones. Desde el aire, divisó un numeroso grupo de niños reunidos en una zona completamente anegada. 

Esta observación los llevó a concentrar sus esfuerzos en Camp Mystic, un campamento de verano cristiano exclusivamente femenino, ubicado estratégicamente a orillas del río Guadalupe. El campamento se convertiría lamentablemente en uno de los puntos más afectados por la catástrofe.

La magnitud del desastre hizo que Ruskan se percatara de la necesidad de maximizar los recursos. Consciente de que su permanencia en el lugar liberaría dos asientos adicionales en su helicóptero para evacuados, tomó la decisión de quedarse en tierra. 

Esta elección lo convirtió en el principal punto de contacto en el sitio, asumiendo no solo el triaje de los heridos, sino también brindando apoyo emocional crucial a los supervivientes, una faceta igualmente vital en situaciones de trauma.  

Ruskan formó parte de los más de 1.700 socorristas, voluntarios y personal de apoyo que, utilizando helicópteros, drones, vehículos todo terreno y embarcaciones, buscaron incansablemente a los desaparecidos mientras las operaciones de búsqueda y rescate entraban en su cuarto día, reveló en otra entrevista para The New York Times.

Lamentablemente, la tragedia del Campamento Mystic se hizo más palpable con la confirmación, este lunes, del fallecimiento de 27 campistas e instructores, elevando la cifra total de víctimas mortales por las inundaciones en el centro de Texas. La mayoría de ellos menores de edad, según informaron las autoridades locales. 

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