“La guerra de las galaxias” cuenta con elementos judíos

Por MiamiDiario JM noviembre 7, 2019 14:00

“La guerra de las galaxias” cuenta con elementos judíos

Hace poco volví a ver una película vieja y no pude evitar pensar en las connotaciones espirituales que aparecen durante toda la película: La ‘Fuerza’, el ‘Lado oscuro’, los jedi y los sables de luz. ¿Cuál es la perspectiva judía sobre estos temas?

Por redacción MiamiDiario

Si bien no hay comparación entre la fantasía tecnicolor y la realidad, algunos sugirieron la presencia de ciertas ideas judías reflejadas metafóricamente en esta película:

La ‘Fuerza’ es el poder supremo del universo: Dios. El jedi se esfuerza para perfeccionar su conciencia de que Dios está constantemente observándonos y enseñándonos a través de los eventos de la vida. Caminar con Dios es la utilización ideal del poder del intelecto. Con el sable de luz en la mano, el jedi nunca permite que su mente pierda de vista el mensaje que Dios desea transmitir, reportó Aishlatino.

Yoda, el maestro jedi, enseña una sabiduría que es tanto simple como profunda. El jedi se libera de leyes falsas que aprendió antes y se conecta con su brújula interior. Esto abre las fuentes de la bondad innata y libera un flujo desde el Lado Luminoso.

El jedi aprende que cada fracción de deseo de ir en contra de Dios crea distancia. Nada es más valioso que la cercanía a Dios, y cada defecto de carácter se trata como si fuese un intruso cuyo objetivo es dañar la relación. El maestro exige que esos defectos sean aplastados con fuerza.

El jedi es devoto de la Fuerza porque Dios tiene todos los contactos correctos. Él puede curar enfermedades, terminar con las dificultades financieras, puede solucionar todos los problemas. Si sabes que la Fuerza siempre está contigo, vives con el poder supremo. Si lo olvidas, entonces Dios hace que te vuelvas a enfocar, interrumpiendo el flujo.

¿Por qué perdemos el enfoque en la realidad? El Lado Oscuro viene a confundirnos.

Todo ser humano está compuesto por dos partes: el cuerpo y el alma. El cuerpo busca los placeres temporales de honor, comida, lujuria. El alma busca placeres más profundos y eternos: amor, trascendencia, conexión.

El jedi sabe que, si bien el placer físico es una parte esencial de la vida, es sólo un escalón para llegar a placeres más elevados. La libertad verdadera es la capacidad de poner al alma a cargo. Al elegir al alma por sobre el cuerpo, dominamos la galaxia y nos fusionamos con la Fuerza.

El guerrero Sith elige un camino diferente. Seducido por la codicia y el poder, él sigue las tentaciones del Lado Oscuro. A esta fuerza, el judaísmo le llama iétzer hará. Son las fuerzas autodestructivas del cuerpo que nos alejan de Dios.

El ‘Lado oscuro’ da una ilusión de victoria. Pero detrás de la armadura negra, el reino de terror de Darth Vader es un triste fantasma. Finalmente, sus manipulaciones destruyen vidas, la sociedad, el ser.

A cada paso, Dios pone a prueba nuestra disciplina y determinación. Un jedi debe tener una gran convicción y no dudar. Debe estar seguro de que la Fuerza lo acompaña.

Logramos esta confianza a través del conocimiento, no de la fe. Dios sabe que a través de la investigación sincera, Su existencia resulta abundantemente clara. Observamos las maravillas de la naturaleza. Clamamos y somos rescatados de situaciones difíciles. Cada uno a su manera, todos vimos partirse el mar y moverse las montañas.

Todo ser humano añora lo trascendental. El jedi busca elevarse para fusionarse a Dios, busca tener parte de Su poder.

Al final, la batalla entre el bien y el mal se juega dentro de cada uno. Nuestro desafío es resistir las tentaciones del Lado Oscuro y, con la ayuda de Dios, convertirnos en nuestros propios amos.

Después de haber dicho esto, debo enfatizar que algunos simbolismos de La guerra de las galaxias se parecen más al dualismo cosmogónico del zoroastrismo (reflejado en la teología cristiana), donde el bien y el mal se entienden como dos poderes competidores e independientes que luchan por el dominio sobre la creación. El judaísmo entiende que todo emana de un único Creador. Esto incluye al mal, que no tiene una voluntad propia para oponerse a Dios, sino que está bajo Su dominio y es enviado para despertarnos respecto a nuestros defectos.

En otros aspectos, la Fuerza tiene alusiones cristianas. En La amenaza Phantom, Anakin Skywalker (Darth Vader de niño) supuestamente es el hijo de una mujer virgen.

Además, la película introduce la idea de los midiclorianos, organismos que existen en los cuerpos de seres sensibles y sirven como intermediarios para permitirles a las personas conectarse con la Fuerza. El judaísmo enseña que nos conectamos con Dios de forma directa, sin intermediarios. (Quizás, dado que los midiclorianos están en las células, podemos decir que en esencia son las personas mismas usando partes de ellas para llegar a la Fuerza).

¡Que la Fuerza (Real) esté contigo!

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