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Ruinas y silencio: La historia de Fort Dade, el pueblo “más espeluznante” en Florida

La guía para viajes Thrillist la incluyó en la lista de ciudades más “creepy” del país.

Por Fiorella Tagliafico
Ruinas y silencio: La historia de Fort Dade, el pueblo “más espeluznante” en Florida
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En Estados Unidos, la historia ha dejado cicatrices en forma de pueblos fantasma, lugares abandonados que susurran relatos de tiempos pasados. Guerras, mal clima o simplemente el implacable paso del tiempo han borrado del mapa comunidades enteras. Pero entre todos ellos, hay uno que destaca por su aura misteriosa y, según los expertos de Thrillist, se lleva la corona del más “creepy (espeluznante)” en Florida: Fort Dade.

El pueblo albergó un antiguo fuerte militar enclavado en la remota isla de Egmont Key del condado de Hillsborough. A finales del siglo XIX, mientras Estados Unidos se preparaba para un posible choque con España (justo antes de la Guerra Hispanoamericana de 1898), se levantó esta fortaleza como parte de un sistema de defensa costera. 

Su misión era proteger la entrada a la estratégica Bahía de Tampa, trabajando en equipo con otras instalaciones como Fort De Soto. Y aquí viene lo curioso: la única forma de llegar a este pedacito de historia es por barco.

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En su apogeo, Fort Dade era mucho más que un simple fuerte: era un pequeño mundo autosuficiente. Piensa en casas acogedoras, un hospital para cuidar de su gente, un cine para el entretenimiento. Incluso tenía su propia central eléctrica para iluminar las noches, calles adoquinadas por las que pasear e incluso una cancha de tenis para liberar tensiones. 

Cómo llegó Fort Dade a ser un lugar en el olvido 

Click Orlando nos revela que la isla se convirtió en un importante centro de entrenamiento para la Artillería Costera de la Guardia Nacional durante la Primera Guerra Mundial. Tal fue el aumento de población que tuvieron que construir nuevos cuarteles, comedores y alojamientos para los oficiales.

Pero no todo era idílico. La convivencia con los mosquitos y las serpientes de cascabel era una preocupación constante para los habitantes. Además, depender completamente de barcos para recibir provisiones, especialmente alimentos, generaba costos elevados y limitaba su independencia.

Lo que un día fue una ciudad militar, hoy es ruinas y silencio. Foto: University of South Florida

Tras la Gran Guerra, el destino de Fort Dade dio un giro inesperado. Los avances tecnológicos en armamento militar hicieron que su ubicación estratégica ya no fuera tan relevante. Los soldados podían disparar desde distancias mucho mayores, dejando obsoletas las defensas costeras. 

Ya para la década de 1920, casi todos sus residentes fueron desalojados o reubicados. El bullicio se apagó, dejando un vacío palpable. Y nunca más volvieron sus habitantes a ese lugar, dejando a Fort Dade en ruinas y abandono.

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Un testimonio del pasado

Hoy en día, Fort Dade es un conjunto de ruinas silenciosas, un testimonio mudo de una época pasada. Sin embargo, su imponente faro sigue en funcionamiento, como un guardián solitario que ilumina la costa. 

Reconstruir o mantener las estructuras en una isla remota sería costoso y logísticamente complejo. Además, la isla solo es accesible por barco lo que dificulta la vida cotidiana en términos de transporte, acceso a servicios y suministros.

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Actualmente, su único residente permanente es un guardabosques encargado de la seguridad y el mantenimiento del faro histórico. Si bien los visitantes pueden explorar las ruinas como un destino turístico curioso, las condiciones ya no son adecuadas para la vida residencial.

Así que la próxima vez que pienses en Florida, más allá de sus playas y parques temáticos, recuerda que existe un rincón olvidado donde el viento susurra historias de soldados, familias y un pasado que se desvaneció.

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