Realizar tareas domesticas, como cocinar, limpiar o hacer jardinería y las reuniones frecuentes con familiares y amigos, puede estar relacionado con una disminución en el riesgo a desarrollar Alzheimer, incluso en las personas de 80 años.
Los expertos afirman que los beneficios para el cerebro se derivan de mantenerse sano y aceptan algunas formas de trabajo doméstico, como cortar el césped y realizar ejercicio aeróbico, reportó Cordobabn.
“Nuestro estudio descubrió que, si se realizan con más frecuencia actividades físicas y mentales saludables, se puede reducir el riesgo de demencia”, declaró Huan Song, autora principal del trabajo y profesora de la Universidad de Sichuan en Chengdu.
Y agregó: “Si bien se necesitan más investigaciones para confirmar nuestros resultados, nuestros resultados son alentadores, ya que estos sencillos cambios en el estilo de vida pueden ser beneficiosos”.
Decenas de estudios realizados sobre el Alzheimer en las últimas décadas han demostrado que la actividad mental, física y social regular mantiene al cerebro sano en la vejez. Pero la profesora Song y su equipo querían saber más sobre el papel que desempeñan una serie de hábitos de vida en el desarrollo de la enfermedad, que afecta a 900.000 británicos y 5,8 millones de estadounidenses.
Los investigadores hicieron un seguimiento de 501.376 mil británicos utilizando datos del Biobanco del Reino Unido, un centro de información médica y genética. Al inicio del estudio sobre el Alzheimer, los voluntarios de mediana edad fueron interrogados sobre sus actividades físicas, incluida la frecuencia con la que realizaban tareas domésticas y hacían ejercicio.
También se preguntó a los participantes sobre la frecuencia con la que veían a sus seres queridos y utilizaban el teléfono, el ordenador y la televisión. A lo largo de los 11 años que duró el estudio, 5.185 personas desarrollaron demencia. Los resultados mostraron que la mayoría de las actividades físicas y mentales estaban relacionadas con una protección ante la demencia.
Las personas que realizaban tareas “con frecuencia” tenían un 21% menos de probabilidades de desarrollar demencia, en comparación con las que menos lo hacían. Mientras tanto, las personas que hacían ejercicio con frecuencia tenían un 35% menos de riesgo de ser diagnosticadas de demencia, en comparación con sus homólogos “vagos”. Y los que veían a sus seres queridos todos los días tenían un riesgo un 15% menor, en comparación con los que apenas veían a sus amigos y familiares.
Más sobre este tema
- Riesgo de contaminación: Planta nuclear amenaza el agua potable en Miami
- Trágico final: Autopsia revela causas de la muerte de Gene Hackman y su esposa
- La FDA prohíbe el uso del colorante Rojo No. 3 por posible riesgo de cáncer
- FDA anuncia retiro masivo de barras de granola que podrían contener metal
- Zonas en riesgo por deslizamientos de tierra según nuevo mapa geológico de EE.UU



