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Muere el escritor español Javier Marías a los 70 años

Javier Marías ha muerto a los 70 años en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid por los problemas derivados de una neumonía bilateral que le ha mantenido durante dos meses ingresado en el hospital. La familia de Javier Marías distribuyó el pasado 14 de agosto una breve nota a través del grupo editorial de Marías, […]

Por Daniel Brito
Muere el escritor español Javier Marías a los 70 años
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Javier Marías ha muerto a los 70 años en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid por los problemas derivados de una neumonía bilateral que le ha mantenido durante dos meses ingresado en el hospital.

La familia de Javier Marías distribuyó el pasado 14 de agosto una breve nota a través del grupo editorial de Marías, Penguin Random House, donde explicaba que el autor de Todas las almas estaba “en proceso de recuperación”.

Pero la gravedad de la severa afección pulmonar fue en aumento en las últimas semanas, hasta lo insalvable.

El escritor será incinerado en Madrid, su ciudad de nacimiento, en la absoluta intimidad y no habrá velatorio.

En el barrio de Chamberí (habitual en algunas de sus novelas) pasó la infancia y juventud. Era hijo del filósofo Julián Marías y de la profesora y traductora Dolores Franco.

La obra literaria de Javier Marías

Javier Marías deja una obra literaria excepcional. Deja un rastro de literatura intensísimo. Deja una monarquía heredada donde era el cabeza de lista y que dio paso a una editorial sagaz y exquisita.

Sucede con las novelas de Javier Marías algo muy interesante.

Una primera escena formidable enreda las cosas y deja cabos sueltos que seguirán sueltos a lo largo de la novela porque no aspiran a resolverse del todo.

Porque esa es la forma de indagar en la penumbra y lo visible, entre lo sabido y lo callado, entre lo oculto y lo aparente, entre lo apenas adivinado.

Un juego de luces y sombras donde los individuos están expuestos a un misterio, a un vértigo, a una inquietud.

Se define como “la voz Marías”, esa condición de territorio propio que tienen los escritores que importan, lo reconocible, el estilo, esa poética que nunca suplanta, sino que propone y alumbra a quien se acerca.

El motivo por el que gusta su literatura es obvio: se trata de un escritor inteligente de los que ofrecen, al salir de sus libros, una cierta idea de mundo.

Empezó en la narrativa a los 20 años, con un título recuperado ahora por Alfaguara (donde está toda la obra de Marías): Los dominios del lobo (1971). Continuó con la novela Travesía del horizonte (1973) y El monarca del tiempo (1978).

Reconocimientos y actividad académica

A cada novela se fue ganando mejor el sitio entre los escritores más destacados de la narrativa española contemporánea.

En 1986 gana el Premio Herralde por El hombre sentimental, se incorpora a la escudería de Anagrama y se mantuvo hasta mediados de los años 90, cuando rompió el fundador del sello, Jorge Herralde.

En 1989 publica Todas las almas (título extraído de Shakespeare, como hará después en al menos cinco libros más), que lo sitúa en podio y donde da cuerda a la historia de un profesor español que imparte clases en la Universidad de Oxford.

Un poco antes de la salida de Todas las almas, entre 1983 y 1985, Marías impartió clases de Literatura Española y Teoría de la Traducción en Oxford.

Ejerció la docencia en 1984 lo haría en el Wellesley College y entre 1987 y 1992 en la Complutense de Madrid. También fue profesor invitado de la Escuela de Letras de Madrid.

La docencia era otra gimnasia para ganarse la vida mientras la literatura no se estiraba a tanto.

Corazón tan blanco en  España se convierte en la pieza más celebrada de Marías, de la generación y casi de la década en marcha.


En Alemania alcanza cifras de fenómeno editorial cuando el mítico crítico literario alemán Marcel Reich-Ranicki mencionó a Marías como uno de los más importantes autores vivos de todo el mundo.

Para 2005 aceptó asiento en la RAE, el sillón r ocupaba, y el 29 de junio de 2006 leyó el discurso de ingreso, Sobre la dificultad de contar, al que respondió el filólogo y cervantista Francisco Rico.

Marías alcanzó los 70 años sin manejar un ordenador.

Mantuvo la lealtad a la máquina de escribir eléctrica durante 16 novelas, miles de artículos, cientos de relatos y demás mercancía del oficio.

“Cada vez me cuesta más encontrar cartuchos de tinta, pero no voy a dejarlo ahora…”, decía.

Reporte de El Mundo

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