El pasado 20 de mayo, un niño de 11 años llamado Aderrien Murry fue víctima de un disparo por parte de un policía en Indianola, Mississippi, cuando había llamado al 911 para reportar una situación de violencia doméstica en su casa.
El menor sufrió graves heridas en el pecho, el pulmón y el hígado, y tuvo que ser hospitalizado de urgencia. Afortunadamente, logró sobrevivir y le dieron de alta.
En una entrevista con CNN, Aderrien contó que cuando el policía llegó a su casa, le pidió que saliera y le apuntó con su arma. El niño dijo que no entendía por qué el agente le disparó y que solo pensaba en lo que había hecho mal.
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También reveló que cuando estaba en el suelo sangrando, empezó a cantar una frase de la Biblia que le había enseñado su abuela: “Ningún arma forjada contra mí prosperará” (Isaiah 54:17).
Él llamó a la policía
El abogado que representa a la familia informó que ese día la madre del niño estaba sufriendo de agresión física por su padre. En un momento, ella le dio el teléfono al menor y le pidió que llamara al 911 para pedir ayuda.

Los investigadores aún no han determinado responsabilidades por lo ocurrido
Cuando los agentes llegaron, les informaron que el padre de los niños estaba desarmado y había salido corriendo a la parte trasera de la vivienda. Dos uniformados decidieron ingresar a la casa y allí encontraron a dos niños, a quienes les pidieron que mantuvieran las manos en alto. En ese momento, Aderrien, que estaba en el cuarto, decidió salir con las manos arriba. No obstante, el policía lo recibió a balazos.
Después de estar hospitalizado durante cinco días, el niño asegura que Dios salvó su vida. “Y lo creo de verdad, de verdad”, remarcó.
En esta línea, señaló que se siente bendecido por estar vivo. No obstante, desde aquel día sigue repasando lo ocurrido una y otra vez en su cabeza y no entiende por qué un policía decidió dispararle. “Pensé que moriría”.
La familia de Aderrien exige justicia y que el policía responsable del disparo, identificado como Greg Capers, pague por sus acciones. El jurista que los representa señaló que no quiere solo una suspensión, sino que sea despedido y enfrente sanciones judiciales.
El abogado de la familia ha solicitado el video de la cámara corporal del incidente, pero no se le ha entregado bajo el argumento de que hay una investigación en curso. El alcalde de Indianola, Ken Featherstone, ha prometido transparencia y ha dicho que no hay motivos para ocultar nada.
Por ahora, la policía apartó al sargento Greg Capers de sus servicios temporalmente, aunque de momento está en libertad, mientras continúan con la investigación en su contra.
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