¿Alguna vez alguna gaviota te ha acechado con su mirada mientras estás comiendo? Si la respuesta es “no”, no te confíes, porque probablemente te pasará en algún momento. Un fascinante estudio demostró, que estas aves nos espían y les encanta arrebatarnos los alimentos.
Investigadores de la Universidad de Sussex Brighton en el Reino Unido, han revelado que las gaviotas no solo son fans de nuestros snacks, sino que en realidad nos acechan y prefieren la comida que comemos a cualquier otra cosa. No leíste mal, prácticamente somos influencers de comida para ellas.
Los autores de este estudio, Fanziska Feist, Kiera Smith y Paul Graham, demostraron que las gaviotas son depredadores cleptoparasitarios. ¿Y qué significa eso? En términos sencillos, significa que son como tu roommate. Esa persona que siempre roba tus snacks favoritos del refrigerador (incluso existan otras opciones disponibles).

No te confíes, no dejes tu plato sin vigilancia… porque te están acechando.
Las gaviotas se vigilan unas a otras en busca de oportunidades de alimento. Es la razón por la que si cometes el error de dar de comer a una de ellas, es muy probable que acabes rodeado de otras más. Estas aves son más inteligentes de lo que se pintan en la cultura popular, y adaptan sus patrones de alimentación a la presencia de seres humanos. Saben cuando un humano porta alimento y lo vigilan con mucha más atención que a los demás humanos circundantes.
El experimento: Un envase de papitas fritas

Un buen experimento siempre comienza con papitas fritas.
Aquí es donde las cosas se ponen realmente interesantes. Nuestros valientes investigadores se dirigieron a una playa con dos bolsas de papas fritas. Una estaba en un envase azul y la otra en uno amarillo. Luego, se pusieron a comer papas fritas de otra bolsa amarilla, simulando un día de playa cualquiera. Lo que sucedió después es algo digno de un reality show de aves.
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El 95% de las gaviotas que se aventuraron a la arena optaron por las papas fritas en la bolsa amarilla, la misma que los investigadores estaban comiendo. ¡E incluso algunas intentaron robar el alimento directamente de los investigadores! Sí, esas gaviotas tienen agallas, y al parecer, también un paladar exigente.
Entonces, la próxima vez que te encuentres en la playa, guarda bien tus alimentos, recuerda que pueden ser fácilmente parte del menú de una gaviota. Porque, según la ciencia, tus gustos culinarios pueden ser más influyentes de lo que piensas.
Llevan años asaltando nuestros alimentos, pero nadie se había percatado de ello…
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