Miami

Arianna Martinucci revela el proceso detrás de la fotografía y el marketing gastronómico

Lo que comenzó como un hobby se transformó en una carrera cuando empezó a fotografiar los productos de repostería que su madre vendía.

Por Luisana Valdivieso
Arianna Martinucci revela el proceso detrás de la fotografía y el marketing gastronómico
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¿Qué tienen en común los restaurantes El Machetico, Issabella’s Miami Beach, Balan’s Brickell, Raccoon Café, Milly’s Empanadas, Cala Millor, Kojin 2.0, Santa Diabla Miami, Sangines, Cortadito Café y Gelato Go Bakery? Todos han trabajado con la fotógrafa Arianna Martinucci para la elaboración de sus fotografías promocionales. Al igual que Burger Trap, Super Arepa Churrasquería, Meat N Bone, Chelas Miami, Bettant Bakery, Chill N’ Burger, Apropo y Pane E Vino Miami Beach han confiado en la latina para recrear con su experticia en fotografía de alimentos las exquisiteces de sus platillos.

En un mundo donde la imagen es fundamental para captar la atención del público, la fotografía gastronómica se ha convertido en una herramienta clave para restaurantes, marcas y emprendedores del sector culinario. Sin embargo, detrás de cada imagen perfecta de un platillo exquisito hay un profesional que domina no solo la técnica, sino también la creatividad e innovación necesarias para transformar un simple plato en una experiencia visualmente irresistible.

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Arianna Martinucci, reconocida fotógrafa gastronómica con una trayectoria impecable, reflexiona acerca de su viaje dentro de esta especialización y cómo ha logrado consolidarse en un nicho tan dinámico y competitivo.

El arte de ver el mundo con otros ojos

Desde muy pequeña, Arianna sintió una inclinación natural hacia el arte. A diferencia de su padre, quien tenía una mentalidad más estructurada y orientada a los números, su madre le transmitió una creatividad innata que pronto se manifestó en su pasión por la fotografía. A los 15 años, empezó a experimentar con su teléfono, capturando imágenes que otros pasaban por alto. “Siempre he tenido un ojo para la fotografía. Me gusta observar rincones y elementos para encontrarles algo diferente, algo lindo”, cuenta.

El gran punto de inflexión llegó cuando ingresó a una clase de fotografía en high school. Su primera cámara no fue digital, sino análoga, lo que la llevó a aprender “a la vieja escuela”, revelando rollos en un cuarto oscuro y comprendiendo los fundamentos de la luz y la composición. “La fotografía me salvó en un momento de incertidumbre”, confiesa Arianna, recordando la transición de su vida a un nuevo país. “Desde que entré a ese ‘darkroom’, supe que había encontrado lo mío”.

Arianna Martinucci

Arianna Martinucci | Foto cortesía

El camino hacia la fotografía gastronómica

El destino de Arianna en la fotografía de alimentos llegó de manera natural. Durante la pandemia, mientras cursaba su último año de high school, la cocina se convirtió en su refugio y la fotografía de comida en su pasión. “Siempre he sido fan de cocinar, desde los 12 años. Durante la cuarentena cociné mucho y la mayoría de los proyectos fotográficos que hacía incluían comida”.

Lo que comenzó como un hobby se transformó en una carrera cuando empezó a fotografiar los productos de repostería que su madre vendía. Su esfuerzo y talento fueron reconocidos por chefs y emprendedores, quienes comenzaron a solicitar sus servicios para capturar la esencia de sus creaciones culinarias. “Un día fui a una clase de repostería y tomé fotos. Poco a poco, comenzaron a llegar clientes. Fue allí cuando supe que quería hacer esto profesionalmente”.

Tras estudiar en Focus Studio Academy un instituto de fotografía en Miami, donde perfeccionó su técnica en iluminación artificial y edición profesional, Arianna consolidó su lugar en la industria. Desde entonces, ha trabajado con restaurantes, chefs y marcas que buscan destacar en un mercado cada vez más visual y competitivo.

Algunos de sus principales clientes incluyen reconocidos restaurantes y marcas gastronómicas. También ha colaborado con chefs de prestigio y emprendimientos culinarios emergentes que buscan una identidad visual atractiva para potenciar sus negocios.

Creatividad y estrategia: claves del éxito

La fotografía gastronómica no es solo tomar una buena foto de un platillo. Según Arianna, hay tres tipos principales de fotografía de comida: la fotografía de menú, la de redes sociales y la publicitaria. De todas ellas, la publicidad es su gran pasión. “Es la más estratégica y creativa. Me encanta desarrollar conceptos para marcas, crear moodboards y planificar cada detalle del photoshoot para que refleje perfectamente la identidad de la empresa”.

Uno de sus principales diferenciadores es su enfoque integral. En Photos by Ari, su estudio de fotografía, no solo se captura la imagen de un plato, sino que se desarrolla una estrategia visual que potencia la marca del cliente. “Nos especializamos en contenido para redes sociales, adaptando cada sesión a la audiencia y necesidades del cliente. No se trata solo de tomar fotos bonitas, sino de contar una historia a través de la imagen”, explica.

Foto vía Instagram @photossbyari

Arianna también enfatiza la importancia de la innovación y la actualización constante en este oficio. “Nos mantenemos al tanto de tendencias en moda, branding y contenido digital. Esto permite que nuestros clientes obtengan imágenes que no solo sean estéticamente atractivas, sino que también sean efectivas para su negocio”.

Un futuro prometedor…

Con una carrera en constante crecimiento, Arianna sigue buscando nuevas formas de reinventarse y ofrecer valor a sus clientes. Su especialidad es encontrar soluciones creativas en momentos de presión y adaptar sus conceptos al estilo de cada marca. “La creatividad también implica entender que cada proyecto es único y encontrar el lado diferente para que cada cliente destaque de manera auténtica”.

En un mundo donde la imagen es fundamental, la fotografía gastronómica no es solo una profesión, sino un arte que requiere pasión, dedicación y un ojo entrenado para capturar la esencia de un platillo. Arianna Martinucci representa este espíritu de innovación y creatividad, demostrando que la fotografía de alimentos es mucho más que una imagen bonita: es una experiencia que despierta emociones y conecta con el público de manera poderosa.

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