La composición del agua que llega a los hogares en Florida lleva meses siendo el centro de un amplio debate político y sanitario. Mientras millones de residentes confían en el agua del grifo como fuente segura y asequible, una propuesta legislativa generó un choque de posturas entre líderes estatales, expertos médicos y gobiernos locales.
La medida, aprobada recientemente en la Cámara de Representantes de Florida, apunta a modificar lo que durante décadas ha sido considerado un estándar de salud pública.
El uso de flúor en el agua potable ha sido una práctica común en Estados Unidos desde mediados del siglo XX. Fue promovida por organizaciones médicas como herramienta preventiva contra las caries. Sin embargo, esta adición química se convirtió en objeto de controversia, con sectores que cuestionan su efectividad y alegan posibles riesgos a la salud.
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A esta discusión se suma ahora Florida, donde el panorama legislativo podría dar un giro que afecte a millones de personas.
La legislación que avanza en Tallahassee no menciona de forma directa el flúor, pero establece restricciones que, en la práctica, impedirían su uso. El proyecto, conocido como SB 700 o Ley Agrícola de Florida, recibió un respaldo mayoritario en la Cámara estatal y ahora aguarda la decisión del gobernador Ron DeSantis.
Statement from Commissioner Roberto J. Gonzalez on passage of SB 700. pic.twitter.com/y2pk3xHRYl
— Commissioner Roberto J. Gonzalez (@RobJGonzalezFL) April 29, 2025
La norma también prohíbe el uso de términos como “leche”, “carne” o “huevo” en el etiquetado de productos vegetales. Por ejemplo, una bebida no podrá comercializarse como “leche de avena”, sino como “bebida de avena”, y la “carne de soya” deberá ser etiquetada como “soya texturizada”. Pero centrémonos en el tema del flúor.
Medida sin mención, pero con impacto sobre el flúor
El texto aprobado no incluye la palabra “fluoruro”, pero restringe el uso de ciertos aditivos en el agua pública, lo que impediría continuar con la fluoración en los sistemas municipales. Con 88 votos a favor y 27 en contra, el proyecto avanzó en la Cámara de Representantes estatal bajo el argumento de que suprimir el flúor podría representar un ahorro significativo para los gobiernos locales.
En medio de la sesión legislativa del martes 29 de abril, los defensores de la medida aseguraron que este compuesto no mejora la calidad del agua y que su aplicación no debería ser obligatoria. En cambio los opositores, indicaron que la decisión podría impactar negativamente la salud dental de los residentes.

Agua de grifo | Foto Freepik
“Este proyecto no perjudica a los ricos. Seguirán acudiendo a dentistas privados y recibiendo tratamientos costosos. Pero para los floridanos comunes, esta ley elimina una herramienta de salud pública segura y asequible”, afirmó el representante demócrata Daryl Campbell.
Sur de Florida bajo expectativa
La alcaldesa del condado de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, también se pronunció en contra. Calificó la propuesta como “profundamente decepcionante” y advirtió sobre sus posibles efectos a largo plazo. En un comunicado oficial, recordó que el consenso médico no respalda la idea de que la fluoración, en niveles bajos, represente un riesgo para la salud.
En este aspecto, es importante recordar que los legisladores de Miami-Dade aprobaron sumarse a la iniciativa, tal como lo hicieron otras ciudades del estado. Desde noviembre de 2024, al menos diez localidades decidieron eliminar el flúor de sus sistemas de agua potable. Entre ellas Fort Pierce, Melbourne, Naples, Ormond Beach, Palm Bay. También Port St. Lucie, St. Lucie County, Stuart, Tavares y Winter Haven.

Alcaldesa Daniella Levine Cava | Foto WLRN
Levine Cava advirtió que suspender esta práctica puede comprometer la salud dental de quienes no tienen acceso frecuente a servicios odontológicos privados. Para muchos residentes del sur de Florida, el agua del grifo representa la única barrera preventiva contra enfermedades bucales como la caries.
Contexto nacional sobre fluoración del agua
Florida no es el primer estado en tomar esta dirección. En marzo, Utah se convirtió en el pionero al promulgar una ley que prohíbe a cualquier entidad gubernamental añadir flúor al agua potable. La normativa entrará en vigor este 7 de mayo. Además, estados como Kentucky, Massachusetts, Nebraska, Wisconsin y Carolina del Norte han considerado proyectos similares en sus legislaturas.
A pesar del avance de estas iniciativas, varias organizaciones médicas insisten en la efectividad del flúor como herramienta de salud pública. La Academia Estadounidense de Pediatría, la Asociación Dental Estadounidense y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han defendido históricamente la fluoración como un método seguro para fortalecer los dientes. Así como para reducir la incidencia de caries, especialmente en niños.

Cepillado dental con agua de grifo | Foto Freepik
A nivel nacional, el debate se intensifica entre quienes priorizan el ahorro presupuestario y quienes hacen énfasis en la necesidad de mantener prácticas de salud pública avaladas por décadas de estudios científicos.
Ahora, todo queda en manos del gobernador Ron DeSantis, quien ya se ha manifestado en favor de la medida. Su firma definirá si Florida se convierte en el segundo estado del país en eliminar el flúor del agua potable.
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