En el condado de Marion, Florida, hay un pueblo de nombre Reddick en donde viven aproximadamente 500 personas. Justo allí ocurrió un crimen impactante que involucró a un adolescente que entonces tenía 14 años de edad y a una anciana de 91. La brutalidad de los hechos hizo que este caso se convirtiera en el centro del interés nacional.
Según el informe policial, el incidente ocurrió en la medianoche del pasado 9 de junio cuando la mujer de avanzada edad se despertó y notó la presencia de un intruso en su casa. Se trataba de Jesse Stone, quien había ingresado a la residencia a través de una puerta abierta.
La investigación de la Oficina del Sheriff del condado de Marion reveló que tan pronto Stone fue descubierto, golpeó a la mujer y la agredió sexualmente. El adolescente conocía a la mujer, ya que solía conversar con ella y cortar el césped de su propiedad.
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El arresto de Jesse fue posible gracias a la rapidez en el procesamiento de pruebas de ADN en un laboratorio interno del departamento de policía. Este recurso permitió identificarlo y capturarlo en cuestión de días.
Una vez bajo custodia, Stone confesó que cometió el crimen. Lo hizo motivado por la insistencia de su abuela que le pidió que asumiera la responsabilidad.
Firme sentencia contra el adolescente
En vista de la rápida captura y la confesión del joven, este fue sentenciado el 19 de diciembre y acusado como adulto. Finalmente el viernes 7 de febrero la jueza de circuito Lisa Herndon sentenció a Jesse Stone, quien actualmente tiene 15 años de edad, a 25 años de prisión por robo y agresión sexual.
Adicionalmente recibirá 30 años de libertad condicional por delincuente sexual. Deberá registrarse como delincuente sexual e inscribirse en clases de manejo de la ira.
La defensa del joven argumentó que Jesse no tenía antecedentes penales y que, debido a su corta edad, su cerebro aún no estaba completamente desarrollado. También señalaron que el adolescente había sido abandonado por su madre a los cinco años, sufría de depresión y consumía contenido pornográfico.
A pesar de las súplicas de clemencia por parte de la defensa, la jueza Herndon rechazó cualquier posibilidad de aplicar sanciones a menores. “Sus acciones son atroces, y la víctima tiene suerte de estar viva”, afirmó al dictar la sentencia.

Jesse Stone y su abogado antes de la sentencia | Foto captura de pantalla video original.
Procesamiento de evidencia
Uno de los elementos clave para resolver el caso fue la capacidad del laboratorio interno de la Oficina del Sheriff para procesar pruebas de ADN de manera rápida. Gracias a esto, el agresor no estuvo libre por mucho tiempo y no hubo posibilidad de sumar otras posibles víctimas.
“Muchas agencias no cuentan con esta herramienta, lo que retrasa la obtención de resultados”, explicó Bloom. “No queremos eso. Queremos respuestas rápidas para proteger a la comunidad”, expresó el teniente Paul Bloom, de la Oficina del Sheriff.
El crimen y la sentencia dejaron una huella profunda en Reddick. La víctima, quien durante años fue una figura querida en la comunidad, enfrenta un largo proceso de recuperación.
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