Vida saludable

El truco definitivo con té verde para cuidar la salud del corazón

Los compuestos de esta planta también benefician la digestión.

Por Alicia Rodriguez
El truco definitivo con té verde para cuidar la salud del corazón
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La búsqueda de alternativas naturales para proteger el corazón ha llevado a la ciencia a poner la lupa sobre los hábitos de consumo diario. Entre las infusiones más estudiadas del planeta, el té verde se posiciona con frecuencia como la opción principal cuando el foco médico está puesto en la salud cardiovascular, respaldado por rigurosos estudios científicos.

De acuerdo con investigaciones divulgadas por Harvard Health Publications, el consumo regular de esta planta se asocia directamente con una mejoría en la función de los vasos sanguíneos, reducciones moderadas de la presión arterial y un control más eficiente del perfil lipídico. 

Los científicos de la universidad atribuyeron estas propiedades a su extraordinaria riqueza en compuestos bioactivos como flavonoides, polifenoles y catequinas.

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La dietista registrada Dawn Menning explicó, en la revista Real Simple, que el gran secreto detrás del té verde es un antioxidante altamente potente llamado epigalocatequina galato (EGCG). Este componente actúa reduciendo activamente el estrés oxidativo y la inflamación crónica, dos de los factores que más dañan las paredes arteriales.

Las arterias son las más beneficiadas con las propiedades de esta planta. Foto: Freepik

Cómo actúa el té verde en nuestro corazón

Para la experta, algunos estudios han demostrado que el té verde puede estar asociado con niveles más bajos de colesterol LDL, una presión arterial reducida y una mejor función de los vasos sanguíneos.

El colesterol LDL, conocido popularmente como el colesterol “malo”, es el principal responsable de la formación de placas de grasa en las arterias. La intervención de los antioxidantes de la infusión no solo ayuda a disminuir este marcador, sino que promueve el aumento del HDL, el colesterol “bueno” que limpia el torrente sanguíneo.

En sintonía con esto, un trabajo científico de la Universidad de Illinois determinó que el té verde ejerce un efecto protector modesto pero constante sobre el corazón, siendo los flavonoides los responsables directos de desintegrar la acumulación de placa. 

Para ver los beneficios, diversos estudios recomiendan tomar la dosis correcta. Foto: Freepik

El truco infalible para ver los beneficios 

Para ver cambios en el organismo, los expertos coinciden en que no basta con una taza ocasional. Menning señala que los mayores beneficios se observan al consumir entre dos y cuatro tazas de té verde al día, preferiblemente sin endulzantes artificiales para sustituir por completo a las bebidas azucaradas de la dieta. 

Por su parte, la Universidad de Maryland sugiere apuntar a una ingesta diaria de entre 240 y 320 miligramos de polifenoles puros, el equivalente promedio a 2 o 3 tazas diarias.

Además, la física y la química detrás de la taza influyen directamente en la cantidad de antioxidantes que absorbe el cuerpo. Los compuestos del té verde reaccionan de manera distinta según el calor. 

La planta de té verde proviene del sudeste asiático. Foto: Freepik

Para una infusión perfecta que maximice los nutrientes sin arruinar el sabor, los especialistas sugieren:

– Verter el agua caliente a una temperatura controlada de entre 158 °F y 176 °F sobre las hojas secas o la bolsa de té.

– Jamás usar agua hirviendo (212 °F), ya que quema los antioxidantes esenciales.

– En variedades de tés verdes japoneses, el tiempo de reposo ideal es de solo 1 a 2 minutos. Para las versiones chinas, se recomienda dejar reposar entre 2 y 3 minutos para evitar la astringencia.

El té verde se consolida así como una herramienta práctica para obtener un impulso de energía limpia gracias a su cafeína natural, libre de los azúcares añadidos de las cremas comerciales para el café. 

Para quienes prefieren un toque distinto, los médicos sugieren consumirlo frío con hielo, añadir rodajas de limón, menta, jengibre o naranja, o utilizar matcha en polvo, endulzando únicamente con porciones mínimas de miel o edulcorantes naturales.

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