Curiosidades

¿Es magia? La explicación científica de sentir corriente al tocar a otra persona

La interacción con el mundo físico es compleja y todo se centra en los átomos.

Por Fiorella Tagliafico
¿Es magia? La explicación científica de sentir corriente al tocar a otra persona
Facebook Twitter Whatsapp Telegram

¿Alguna vez has sentido una pequeña descarga eléctrica al tocar a alguien o algo metálico? Esa sensación, comúnmente conocida como “me diste corriente”, es un fenómeno natural que ocurre de manera casi inesperada. 

La ciencia tiene la explicación. Este tipo de descarga eléctrica se conoce como corriente estática. Según el International Science Teaching Foundation, todo comienza en el mundo diminuto de los átomos, esas pequeñas partículas que componen todo lo que vemos a nuestro alrededor.

Los átomos están formados por electrones (con carga negativa), protones (con carga positiva) y neutrones (sin carga). En condiciones normales, suelen estar en un estado neutro, lo que significa que tienen un equilibrio entre el número de electrones y protones. 

Leer más:  ¿Cortas tu propio cabello? La ciencia revela qué significa esa decisión

La magia ocurre cuando hay un desequilibrio entre estas cargas. Ahí es donde las cosas se ponen interesantes. Cuando los electrones y protones no están en equilibrio, se produce una atracción similar a la que ocurre entre polos opuestos de un imán: los átomos con cargas desiguales intentan juntarse. 

Algunos objetos metálicos también pueden transmitir corriente al contacto con la piel. Foto: Freepik

Traspaso de corriente

Este movimiento de átomos provoca un traspaso de energía que transforma la corriente estática en electricidad dinámica. Los electrones son muy activos; tienden a rebotar y moverse rápidamente. 

Si una persona o un objeto tiene una carga negativa adicional, será atraído por algo con carga positiva. Cuando estos dos elementos entran en contacto, ¡bam! Se produce la chispa.

De acuerdo con la Enciclopedia Británica, este fenómeno puede ocurrir cuando dos objetos se frotan entre sí, especialmente si son aislantes y uno está seco. Pero aquí viene el truco: si introducimos un tercer objeto que no participó en el proceso inicial, se generará un traspaso de corriente debido a la desigualdad en las partículas atómicas.

En el mundo físico, todo se trata de átomos. Foto: Freepik

La temporada también juega un papel importante en esto. Durante el invierno o en climas secos, el aire tiene menos humedad, lo que facilita la acumulación de electrones en nuestra piel. 

En cambio, durante el verano, la humedad ayuda a eliminar esos electrones cargados negativamente, reduciendo así las posibilidades de sentir esa chispa. 

Es fascinante saber que incluso cuando estamos a cierta distancia de un objeto con carga positiva, nuestras partículas pueden comenzar a degradarse en el aire debido a la atracción existente. 

El cabello puede ser un conductor de electricidad estática. Foto: Freepik

Cuando finalmente ocurre el contacto y los electrones se transfieren al objeto positivo, sentimos esa chispa característica. Y aunque puede parecer inofensiva, esa pequeña descarga puede causar dolor porque genera calor; es como si una aguja perforara suavemente nuestra piel.

Así que la próxima vez que sientas esa “corriente” al tocar algo o a alguien, recuerda: es solo ciencia en acción. Un juego fascinante entre electrones y protones que nos recuerda cómo interactuamos con el mundo físico que nos rodea.

Relacionados