Vida saludable

Potomanía: cuando beber agua se convierte en una obsesión peligrosa

Quienes sufren esta enfermedad pueden llegar a ingerir entre 8 y 15 litros al día y obtienen una sensación placentera al hacerlo, por lo que puede clasificarse como una adicción.

Por Cristina Cedeño
Potomanía: cuando beber agua se convierte en una obsesión peligrosa
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Beber suficiente agua al día es esencial para tener una salud óptima y vivir por muchos años. De hecho, los especialistas recomiendan que un hombre adulto tome aproximadamente 3,7 litros y una mujer 2,7 litros diarios.

Sin embargo, cómo pasa con cualquier aspecto de la vida, todo en exceso es malo. Y a pesar de que el agua es la gasolina de nuestro cuerpo, en caso de saturarlo podría ocasionar graves problemas para la salud. Incluso, hay personas que llegan a sufrir un trastorno alimenticio llamado potomanía.

Esta extraña condición se caracteriza por el deseo de consumir grandes cantidades de líquido, generalmente agua, sin sentir sed. A menudo se confunde con la dipsomanía, que es el resultado del consumo excesivo de alcohol. Sin embargo, este desorden está relacionado con la ingesta de grandes cantidades del vital líquido u otras bebidas no alcohólicas.

Consecuencias para la salud

Las secuelas de la potomanía pueden incluir deshidratación, desequilibrios electrolíticos, trastornos del sueño, trastornos del apetito, desórdenes de la alimentación, trastornos de líquidos, trastornos de la osmolalidad, problemas cognitivos, ansiedad y depresión.

La potomanía o cuando bebes demasiada agua • Guapísimas

La obsesión al agua es un trastorno que puede afectar en plano psicológico

También puede afectar el funcionamiento diario, la memoria y el comportamiento. Asimismo, podría ocasionar efectos a largo plazo en el sistema cardiovascular, el sistema inmunitario y el sistema digestivo.

La deshidratación, el desequilibrio electrolítico y los trastornos alimentarios pueden ser particularmente graves, por lo que es importante buscar ayuda médica si se sospecha de esta condición.

Tratamiento

La cura para esta enfermedad consiste en la restricción del consumo de agua máximo a 1,5 litros cada 24 horas. También se pueden administrar diuréticos para aumentar la excreción de líquido.

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Además, se recomienda hacer una terapia psicológica para corregir los posibles desequilibrios generados, así como para tratar la ansiedad que puede acompañar esta condición.

En algunos casos, puede ser necesario suspender el consumo de ciertos medicamentos que pueden desencadenar la enfermedad.

En caso de tener sospechas o antecedentes sobre esta condición, lo mejor es beber líquidos de forma moderada. Sin los síntomas persisten, buscar ayuda profesional.

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