En 2016, un avión de aspecto extraño, cubierto con más de 17.000 paneles solares, le dio al mundo un vistazo al futuro de los vuelos. Con la envergadura de un Boeing 747, pero con el peso de una camioneta SUV, la aeronave le dio la vuelta a la Tierra sin utilizar una gota de combustible.
El Solar Impulse 2, una creación del explorador suizo Bertrand Piccard y el ingeniero suizo Bertrand Borschberg, se construyó para mostrar el potencial de las energías renovables. Después su vuelo récord, fue una misión cumplida… Y ahora el avión recibe una nueva oportunidad, reportó TimesFreePress.
Con la envergadura de un Boeing 747, pero con el peso de una camioneta SUV, la aeronave, provista de 17.000 mil paneles solares, le dio la vuelta a la Tierra sin utilizar una gota de combustiblehttps://t.co/HxEblBQ6HB
— CNN en Español (@CNNEE) May 5, 2022
En 2019, lo compró Skydweller Aero, una empresa hispanoestadounidense, con el propósito de convertirlo en el primer “pseudosatélite” comercialmente viable del mundo, capaz de hacer el trabajo de un satélite en órbita, pero con mayor flexibilidad y menor impacto ambiental.
“Un pseudosatélite es un avión que se mantiene en el aire, digamos, indefinidamente”, explicó el CEO de Skydweller, Robert Miller. “Eso significa 30, 60, 90 días… quizá un año. Y, como tal, puede hacer básicamente todo lo que uno imagina que hace un satélite”. Eso incluye proporcionar telecomunicaciones e imágenes de la Tierra, así como la respuesta a desastres y la vigilancia de los recursos naturales.
Avión más barato y más ecológico
Utilizar un avión para este tipo de labores resulta más flexible y barato, porque construir satélites es caro y estos tienen que ponerse en órbita a través de un cohete, que usualmente se alimenta combustibles fósiles. También es más sostenible, porque los satélites tienen una vida útil limitada y acaban siendo retirados, lo que suele agravar el problema de la basura espacial. Según investigaciones recientes, grandes constelaciones de satélites podrían dañar la capa de ozono al liberar sustancias químicas que se queman durante su reingreso a la atmósfera terrestre.
Tras comprar el Solar Impulse 2, Skydweller pasó meses modificándolo y logró que volara por primera vez en noviembre de 2020. Desde entonces, ya ha completado 12 vuelos de prueba, con el clima soleado del sureste de España. “Estamos en proceso de convertirlo en un dron”, explicó Miller. “El piloto sigue estando ahí por seguridad. Pero, ahora tenemos la capacidad de hacer volar la aeronave de forma totalmente autónoma”.
El piloto sigue encargándose de los despegues y aterrizajes. Pero, Miller señaló que el siguiente paso es añadir sistemas que los hagan de manera automática. “Después de eso, podremos eliminar al piloto de la aeronave. Estamos empezando a construir un segundo avión sin cabina”, añadió. Sacar al piloto y la cabina deja espacio para cargas útiles más grandes, y es un paso necesario para que el avión pueda volar durante semanas o meses (el vuelo más largo de Solar Impulse 2 fue de algo menos de cinco días).
Miller afirmó que la aeronave podría desplegarse ya en 2023, y que cree que habrá un mercado para una flota de miles de unidades. Empresas como Facebook y Google han probado pseudosatélites en el pasado, pero sin llegar a desarrollar un producto comercial.
“Sin duda habrá una demanda creciente del tipo de servicios que ofrece Skydweller”, dijo Jeremiah Gertler, analista de aviación de la empresa de análisis de mercado aeroespacial y de defensa Teal Group. “Aunque otros ofrecen soluciones similares y diferentes para las misiones de gran altitud y larga duración, es una clara ventaja ser los primeros”.
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