El pasado 6 de junio, un asesinato consternó a la ciudad de Ocala en el condado de Marion. Una mujer afroamericana murió baleada a manos de su vecina ¿Por qué ocurrió esto? Susan Louise, había agredido a los hijos de la víctima porque estaban jugando cerca de su casa.
Cuando la madre de los pequeños fue a reclamarle, Louise la recibió a balazos acabando con su vida. En un principio la acusada se amparó en la ley “Stand your ground”, la cual permite a las personas usar la fuerza letal para defenderse a sí mismas o a su propiedad. Sin embargo el juzgado desestimó el recurso.
Una vez que la privaron de libertad, todo parecía estar definido para que la acusaran de asesinato. Sin embargo, el caso ha vuelto a dar un giro inesperado y la tiradora no tendrá que enfrentar una pena tan severa.
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Durante una audiencia llevada a cabo el lunes, los fiscales consideraron que no tienen las suficientes pruebas para presentar un caso por asesinato. Cabe recordar que el homicidio ocurrió a través de una puerta.

La familia buscaba la cadena perpetua
Por el contrario, decidieron acusarla por homicidio involuntario con arma de fuego y un cargo de agresión. La información la confirmó el fiscal estatal William “Bill” Gladson, informó el medio NYTimes.
La principal diferencia entre asesinato y homicidio involuntario es la intención del agresor. El homicidio en segundo grado debe ser un acto intencional y premeditado de quitarle la vida a otra persona.
Mientras que el homicidio involuntario es la muerte de una persona que ocurre sin intención, pero como resultado de una acción negligente, imprudente o peligrosa. Esto también tiene influencia en la severidad de la pena que tendrá que enfrentar la acusada.
Para cargos de homicidio en segundo grado los fiscales tendrían que estar plenamente seguro de sus intenciones. Al haber disparado detrás de una puerta, y no existir otro comportamiento que agrave lo ocurrido, no consideraron “la existencia de una mente depravada hacia la víctima en el momento del asesinato”, dijo Gladson en un comunicado.

La acusada está a la espera de fecha para escuchar su condena
“La mente depravada requiere evidencia de odio, rencor, mala voluntad o malas intenciones hacia la víctima en el momento del asesinato. A pesar de lo deplorables que fueron las acciones del acusado en este caso, no hay evidencia suficiente para probar este elemento específico y requerido de homicidio en segundo grado”, explicó.
Con la designación de los cargos y las pruebas en su contra, todo pareciera indicar que la acusada tendrá que enfrentar una pena de hasta 30 años de cárcel, si finalmente la declaran culpable. Mientras que si seguía en pie el cargo de asesinato, ya denegado, la tiradora tenía grandes posibilidad de enfrentar la cadena perpetua.
Para finalizar, Gladson manifestó que el juzgado no puede influenciarse del sentimiento público que clama por justicia severa.
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