Cuando Joe Biden hizo sonar desde su teléfono la canción “Despacito” ante una multitud de jóvenes hispanos en septiembre de 2020, puse los ojos en blanco y pensé que la actitud complaciente de la familia Biden no podía empeorar. Luego, en marzo de 2021, Jill Biden intentó decirle “sí se puede” a una multitud hispana en California y destrozó por completo la frase. Seguramente, se me ocurrió, así es como se siente cuando se toca fondo. Y luego, la Primera Dama Jill Biden subió al escenario en San Antonio y comparó a los hispanoamericanos con “tacos de desayuno”.
Por Danielle Alvarez, Directora de Comunicaciones del Comité Nacional Republicano (RNC)
En ese momento, Biden y los Demócratas redujeron al mínimo la rica y diversa cultura de mi comunidad, en un intento malogrado por complacernos. Es desdeñoso, condescendiente e irrespetuoso.
Si bien puede resultar fácil hacer mofa de Jill Biden, debemos recordar que esto no fue improvisado: ella leyó estos comentarios preparados desde un teleprompter. Este fue un discurso planeado, que docenas de funcionarios de la administración Biden vieron y aprobaron. Es una ventana reveladora de cómo esta administración Demócrata ve a los hispanoamericanos.
Cabe señalar que Jill Biden hizo su ridículo comentario durante un evento llamado “LatinX IncluXion Summit.” El término Latinx es un intento de las élites Demócratas de borrar los fundamentos del idioma español para sentirse bien consigo mismos. Habla de un amplio desdén entre muchos Demócratas y sus principales aliados en los medios orientados hacia la comunidad hispana. Existe una razón por la que solo el 2% de los hispanoamericanos se refieren a sí mismos como Latinx, mientras que el 40% encuentra ofensiva la expresión.
Lo diré de esta manera: que la Primera Dama compare a todos los hispanos con un solo plato (ciertamente delicioso), resulta menos sorprendente cuando se considera que la extrema izquierda es la misma multitud que intentó cambiar un idioma milenario desde la comodidad del espacio seguro que ellos mismos crearon en sus campus universitarios.
No puedo creer que esté escribiendo esto, pero: Estimados Demócratas, no somos un grupo monolítico que busca recibir palmaditas en la cabeza, con referencias a nuestra comida y nuestra música.
Somos americanos preocupados por las mismas cosas que preocupan a otros estadounidenses: llenar nuestros tanques de gasolina, obtener una buena educación para nuestros hijos y vivir en nuestras comunidades sin temor a los delitos violentos. Desafortunadamente, Joe Biden ha hecho que todas estas cosas sean más difíciles de hacer. Los precios de la gasolina están por las nubes, los guerreros confundidos de la extrema izquierda están impulsando ideologías radicales en nuestros niños, y los delitos violentos están aumentando en las ciudades gobernadas por Demócratas. Los fracasos de los Demócratas han hecho que sea más difícil lograr el Sueño Americano que tantos hispanos, como mis padres, vinieron a perseguir a este país.
Sin embargo, abrigo esperanzas: hay una ola de Republicanos hispanos cambiando el libreto de los mismos Demócratas que han dado por descontados nuestros votos. Tomemos como ejemplo a la Representante Mayra Flores, quien recientemente ganó una elección en una zona azul oscuro del Valle del Río Grande, en Texas. Basó su contienda en tres elementos “Dios, Familia y Trabajo,” y el diario The New York Times la calificó de inmediato como una “latina de extrema derecha,” por atreverse a hablar abiertamente sobre sus valores. Este es el mismo tipo de etiquetado desdeñoso en el que Biden y los Demócratas se han vuelto tan buenos.
Queremos un liderazgo competente, no veinte segundos de “Despacito.” Durante el gobierno del presidente Trump y los Republicanos, las tasas de desempleo de los hispanos alcanzaron mínimos históricos, la economía floreció y México estaba usando su propio ejército para proteger y asegurar su propia frontera. Nada de eso es el caso ahora. Hay una razón por la que solo alrededor del 24% de los votantes hispanos aprueban el desempeño de Joe Biden en el cargo: es porque nos ha fallado en los temas que importan. Biden podría explorar y perforar pozos petroleros en Estados Unidos para reducir los precios de la gasolina, respetar a los padres que expresan inquietudes sobre la educación de sus hijos, apoyar a nuestra policía y asegurar nuestra frontera.
Lamentablemente, es más probable que me llamen churro a que hagan cualquiera de etas cosas.
Espero poder ayudar a elegir Republicanos para cambiar el rumbo de nuestro país, y brindar resultados reales para todos los estadounidenses. Si algún Demócrata conmocionado quiere entender por qué ha dejado de merecer la confianza y el respeto de los hispanoamericanos, con gusto almorzaré y se lo explicaré. Los tacos correrán por mi cuenta.
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