Internacional

Teimuraz Janikashvili, el virtuoso que tiene vocación de formar músicos que hacen historia

Con una carrera internacional ya consolidada como solista, concertino y pedagogo proyecta su experiencia hacia nuevos horizontes.

Por Luisana Valdivieso
Teimuraz Janikashvili, el virtuoso que tiene vocación de formar músicos que hacen historia
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Detrás de cada gran orquesta hay formadores que no solo enseñan técnica, sino que despiertan vocaciones. Uno de ellos es Teimuraz Janikashvili, violinista, director y educador con más de 25 años dedicados a formar nuevas generaciones de músicos en Europa, América Latina y Estados Unidos. Su legado no se mide únicamente por los premios obtenidos o por los escenarios compartidos con figuras como Barenboim, Rostropóvich, Gidon Kremer o Hilary Hahn, sino por el impacto profundo y duradero en sus alumnos, muchos de los cuales hoy ocupan puestos relevantes en orquestas de primer nivel.

Para Janikashvili, formar músicos no es solo transmitir conocimientos técnicos. Enseñar implica un proceso integral: desde el desarrollo instrumental hasta la capacidad interpretativa, pasando por la comprensión del lenguaje orquestal y la responsabilidad del atril.

“Cuando formo a jóvenes músicos me veo a mí mismo pasando por todas esas etapas”, explica. Su método pedagógico está basado en una formación completa. Esta busca no solo intérpretes sólidos, sino verdaderos músicos capaces de integrarse y liderar dentro de una orquesta.

Teimuraz Janikashvili

Teimuraz Janikashvili | Foto The Sower Newspaper

Uno de los proyectos más significativos de su trayectoria fue la Joven Camerata de la Fundación Caja Duero, en España, que cofundó y dirigió. Este proyecto consistía en seleccionar y formar semanalmente a un grupo de jóvenes músicos de cámara a lo largo del año académico.

Además de las clases, se organizaban conciertos en diferentes ciudades de España. Así ofrecían la oportunidad de enfrentarse al escenario desde una edad temprana. La culminación del trabajo era un festival internacional de verano. En este los jóvenes compartían atriles con grandes solistas del panorama internacional. Era más que una experiencia formativa; era una verdadera inmersión artística.

Janikashvili más allá de la ejecución del violín

A lo largo de su carrera, Janikashvili también ha sido profesor y director en diversas orquestas juveniles. Entre ellas la Orquesta Joven de Soria y la Orquesta de la Sinfónica de Galicia. Ha impartido clases magistrales en la Universidad de Concordia, en Nebraska. Desde 2018 es invitado habitual en los encuentros anuales de la Joven Orquesta de Canarias (JOCAN) y la Euskal Herriko Gazte Orkestra (EGO).

Su compromiso con la educación musical va más allá del aula: busca crear experiencias reales de crecimiento artístico, fomentar el trabajo colectivo y formar músicos preparados para los retos profesionales del siglo XXI.

El impacto de su labor formativa es evidente en el camino que han tomado muchos de sus antiguos alumnos. Algunos, como Roberto González-Monjas, han alcanzado puestos de gran prestigio internacional, actualmente es director titular de la Orquesta Sinfónica de Galicia y del Mozarteum de Salzburgo, además de desempeñar cargos en Winterthur y la Orquesta Nacional de Bélgica. Otros, como Óscar Rodríguez o Alberto Menchen, han consolidado sus carreras como violinistas en importantes orquestas españolas y alemanas, mientras que por su parte, Beatriz Junco, ha fundado su propia escuela de música en A Coruña.

Janikashvili

Teimuraz Janikashvili en concierto | Foto cortesía

Para Janikashvili, ver estos logros no es solo motivo de orgullo, sino una confirmación de que su trabajo ha dejado huella: “No hay mayor satisfacción que haber sido parte de la formación y la vida de un alumno que alcanza el éxito. Eso significa que lo he hecho bien”.

Hoy, con una carrera internacional ya consolidada como solista, concertino y pedagogo, Teimuraz Janikashvili proyecta su experiencia hacia nuevos horizontes, especialmente en Estados Unidos. Su visión es clara: establecer puentes entre jóvenes músicos europeos y estadounidenses a través de programas de intercambio. También colaboraciones pedagógicas y la creación de una orquesta juvenil internacional. Su aporte a la comunidad artística norteamericana no será solamente musical, sino también cultural y humano. Como él mismo afirma, formar músicos es sembrar futuro, y ese futuro, gracias a su labor, ya está sonando.

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