Mariela González Tovar: Preparación psicológica en casos de cirugía bariátrica

Por MiamiDiario CP febrero 28, 2020 13:06

Mariela González Tovar: Preparación psicológica en casos de cirugía bariátrica

Hoy en día la cirugía bariátrica es vista como una opción para que muchas personas que presentan obesidad mórbida puedan adelgazar.

Por Mariela González Tovar PhD. 

No obstante, es importante saber que, no todas las personas son aptas para recurrir a este tipo de procedimiento. Razón por la que es necesario, realizar evaluaciones psicológicas al candidato para valorar los siguientes aspectos fundamentales:

  1. Hábitos alimenticios y la posible existencia de trastornos de la conducta alimentaria.

Para evaluar estos hábitos, se piden registros de alimentación para conocer qué desayuna, qué come y qué cena el paciente, a qué hora y con quien. Si se salta las comidas, si come entre horas o está continuamente comiendo. Si se sienta para comer, si bebe mucha agua, el tiempo que tarda en comer y si come de forma ansiosa o compulsiva.

Se pregunta también sobre intentos previos para perder el peso y el resultado de éstos, para poder realizar una historia clínica de su obesidad. También es muy importante valorar si presenta atracones, con qué frecuencia suceden, en qué momentos del día y si existen desencadenantes. Si consume laxantes o diuréticos sin indicación médica.

Asimismo, toda la información aportada por el paciente ha de ser contrastada con la que ofrezcan los familiares que conviven con él / ella.

  1. Capacidad del paciente para entender en qué consiste el procedimiento, los riesgos de éste y los cuidados que requerirá.

Se evalúan las capacidades para entender la información, asumir la responsabilidad de tomar la decisión de llevar a cabo una cirugía bariátrica, hacerse cargo de la situación a largo plazo y de cumplir el tratamiento, incluyendo el cumplimiento del régimen alimentario.

En todo momento resulta importante aclarar las dudas que el paciente tenga con relación al procedimiento u orientarlo a que pregunte todo lo que desea saber a su médico tratante.

  1. Expectativas que tiene el paciente con la intervención.

Resulta relevante valorar las expectativas que el paciente tiene acerca de los resultados del procedimiento y en qué medida éstas son realistas, así como las motivaciones que han llevado al paciente a la intervención.

  1. Estilo de vida de la persona (Pasivos vs. Activos).

La idea es lograr bajar de peso, pero también integrar la actividad física en las rutinas de las personas, haciendo que la vida sea menos sedentaria, por lo que es necesario que la persona esté dispuesta a cambiar su estilo de vida.

  1. Alteraciones emocionales que el paciente pueda presentar antes de realizarse el procedimiento.

Es necesario atender las alteraciones emocionales que la persona está teniendo antes de realizarse el procedimiento, desmitificando que se resolverán solo si se hacen la cirugía dado que, si no se hace antes, pueden mantenerse y alterar el tratamiento. Por ejemplo, para muchos el acto de comer se convierte en una forma común de reducir la ansiedad en forma rápida y pasajera. Si comer como recurso o mecanismo anti-ansiedad se transforma en algo habitual, con el tiempo se engorda e incluso en algunas personas, se establece un círculo vicioso donde la ansiedad se reduce comiendo, por ende, engordando y este aumento de peso a su vez, genera un motivo de preocupación, por lo que nuevamente aparece la ansiedad y una vez más se come como mecanismo compensador.

Cuando la causa que motiva la ansiedad no se identifica, la persona entra en un estado de ansiedad continua, motivo por el que debe de evaluarse y tratarse porque si no, se mantendrá después de haberse sometido a la cirugía y podrá traer complicaciones postoperatorias.

  1. Percepción que tiene el paciente de sí mismo.

La imagen corporal está íntimamente ligada a la autoimagen, a la autoestima y al sentimiento de identidad; los componentes de cada una de ellas son más problemáticos en los individuos con obesidad. Por su condición, la persona con obesidad es juzgada como físicamente menos atractiva, esto lleva a que muchas personas con sobrepeso desarrollen una imagen corporal negativa.

La insatisfacción con la imagen corporal en la obesidad no sólo es una motivación frecuente para intentar bajar de peso sino también, puede representar un malestar crónico, que en algunos casos no hay un cambio que sea “suficiente” para la persona. Por esta razón, es importante evaluar la imagen corporal antes y posterior al procedimiento, para evitar el surgimiento de problemas que puedan alterar la adhesión al tratamiento, y/o lleven al surgimiento de nuevas alteraciones emocionales.

  1. Ámbito familiar, social, sexual y laboral del paciente, para identificar el apoyo, influencia y/o relaciones disfuncionales.

Resulta necesario indagar en cada caso, cómo están las áreas del paciente para de esa forma poder identificar las relaciones problemáticas que existen entre la persona y su medio.

En síntesis, la importancia de los factores psicológicos en el desarrollo y el tratamiento de la obesidad son claros, por lo que los profesionales tratantes deben proveer de apoyo, información y educación. El tratamiento debe ser integral para facilitar no sólo herramientas que le permitan un cambio de hábitos alimentarios y de estilo de vida, sino también estrategias para el manejo emocional.

Psicólogo Clínico

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